domingo, 5 de octubre de 2025



 NUMERO 2

 “MANOLETE” EN EL RECUERDO

 

Mañana día 29 de agosto, se cumplirán setenta y cuatro años de la muerte en Linares del grandioso torero cordobés, Manuel Laureano Rodríguez Sánchez “Manolete”. Qué no se habrá dicho y escrito durante más de diez décadas de este figurón del toreo.

       Pero bueno yo también, como un aficionado más, me hago eco de lo publicado por tantas y tantas ilustres plumas, para contribuir modestamente a su memoria, destacando de entre las muchas cualidades que le adornaban, la gran personalidad y la grandeza de este enorme torero, nacido en el barrio de San Miguel de nuestra ciudad cordobesa.

 

Manolete, Arruza y Gitanillo de Triana

      Así que a partir de estos momentos, nos encontramos ya apostados en el horizonte de la revisión del papel que ejerció Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” durante su vigencia como Matador de Toros y al que en vida se le criticó y se alabó por igual en ambos sentidos.

 

         Hoy, las perspectivas deben ser distintas y suficientes como para entender que durante su dominio fue el mejor torero de su época. “Manolete” llevó a sus últimos límites la transformación iniciada por Juan Belmonte. Su majestuosidad, su empaque y elegancia, daban crédito a la frase que dijo el maestro Juan Belmonte: “Para ser un buen torero, no solo hay que serlo, sino parecerlo”. Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” fue el arquetipo de esos toreros a los que aludió el “Pasmo de Triana”. Creo que existe por ahí una foto, que vi una vez -no sé con seguridad si fue en la taberna “Almoguera” o tal vez en “Casa Vidal” C/

 

 

                Mayor de Santa Marina- donde “Manolete” está junto a Gitanillo de Triana y Carlos Arruza, vestidos de calle. Daba gusto mirar aquella fotografía para contemplar la elegancia de los tres toreros impecablemente vestidos: trajes de alpaca cruzado, camisa de cuello almidonado, corbatas de seda y zapatos a la última moda. ¡Qué elegancia y que porte! Así eran los toreros de antes, bien vestidos en el ruedo y en la calle. Sabían comportarse con elegancia en los más exigentes ambientes de la sociedad y por ello eran invitados permanentemente a las celebridades, en el campo artístico, político, social o gubernativo. Estamos seguros que Juan Belmonte, no se equivocó al pronunciar aquella famosa frase.

 

Manolete y Arruza

        En el haber de “Manolete” figura haber sido, el espada que más categoría ha dado a la corrida de la Beneficencia de Madrid. Los antiguos aficionados aún recuerdan todas sus actuaciones y en especial la de los años 1944,1946 (única toreada por él en España en ese año) y la del 1947, su última actuación en Madrid, unos días antes de su mortal cogida en Linares.

 

Del toro al infinito: BENEFICENCIA DE 1946: 70 AÑOS DE UNA GRAN CORRIDA DE TOROS.

 

Pepín Martín Vázquez, Manolete y Gitanillo de Triana.

 

Antonio Rodríguez Salido.

Compositor y letrista. -

Escalera del Éxito 176.-

 

Jose Luis Cuevas

Montaje y Editor

Escalera del Éxito 254

-Manuel Rodríguez Sánchez (Manolete)

 

 

 

Nació en Córdoba el 4 de julio de 1917 y fue hijo de aquel Manolete de la promoción de 1907 que obtuvo la alternativa de manos de Machaquito; ejerció de novillero poco tiempo durante la guerra, y en vista del buen cartel alcanzado en Sevilla, en esta capital recibió la investidura de matador de toros el día 2 de julio de 1939, con Chicuelo de padrino y toros de don Clemente Tassara, de los cuales, el de la cesión llevaba por nombre Mirador y era negro. Testigo de esta ceremonia fue Gitanillo de Triana (R.). La confirmación de dicho grado en Madrid se efectuó el día 12 de octubre de aquel mismo año, con el cartel que hemos dicho al ocuparnos de Juan Belmonte Campoy.

        Desde aquel momento, la afición se <<manoletizó>>, pues la erecta posición vertical del diestro cuando toreaba, su espigada figura, el ritmo que imprimía a sus movimientos, la precisión admirable que daba a su toreo, sin concesiones de mal gusto, su recia personalidad, en suma, imprimieron a su singular estilo gran solemnidad y empaque. Agreguemos a estas cualidades el elevado concepto que tuvo de su responsabilidad –nota destacadísima en su manera de ser–, y el lector podrá formarse una idea aproximada de los fervores que inspiró a las multitudes lo mismo aquí que en los países americanos que visitó, efectos vehementes que con su trágica muerte subieron al más alto nivel, hasta el extremo de haber hecho de este gran torero cordobés una especie de ficción alegórica.

        Pero transcurridos los años y desaparecidas las pasiones que produjo; hecha la debida decantación de sus méritos, bien podemos intercalar entre tantos elogios –todos merecidísimos– una censura, y es la de que negó el principio inmanente del arte de torear, que es el de <<cargar la suerte>>, y estableció el toreo de perfil, con el que se obtiene una especie de ganancia anticipada en el pase natural. Las corridas que toreó desde que tomó la alternativa hasta su muerte fueron éstas: en 1939, 16; en 1940, 50; en 1941, 58; en 1942, 72; en 1943, 71; en 1944, 92; en 1945, 71; en 1946 permaneció inactivo voluntariamente y no toreó más que la de Beneficencia en Madrid, y en 1947, 21, que pudieron ser más de no haber actuado con restricciones.

        En sus dos campañas americanas sumó 49 corridas. Aparte su cogida mortal, no le hirieron mucho los toros, pudiendo considerarse como su percance de mayor importancia el del 9 de diciembre de 1945, al hacer su presentación en la capital de México. El día 28 de agosto de 1947 se celebró en Linares (Jaén) una corrida en la que se lidiaron seis toros de don Eduardo Miura y actuaron como matadores Gitanillo de Triana (R.) Manolete y Luis Miguel Dominguín, y el quinto astado de la tarde, llamado Islero entrepelado y marcado con el número 21, cogió a Manolete por el muslo derecho al dar una estocada superior –entrando a matar con gran dignidad profesional– y le produjo una tremenda cornada, en el triángulo de Scarpa, que le ocasionó la muerte a las cinco de la mañana del siguiente día.

     Esta tragedia, como las de Pepe-Illo, el Espartero y Joselito el Gallo, hizo que Manolete pasara a la Historia con una aureola que solamente obtienen los héroes populares. Perteneció a la orden civil de Beneficencia, por sus repetidas y desinteresadas actuaciones de carácter benéfico.


 

 

(CONTINUARÁ)

 

Jose Luis Cuevas

Montaje y Editor


 






sábado, 4 de octubre de 2025

 

REVISTA EL CALLEJÓN  CÓRDOBA

NUMERO 1

“El Hencho” un torero de Santa Marina.

 


 

 

Frecuentaba este torero, en su temprana retirada, la misma taberna que solía entrar yo con mi hermano Manolo, los sábados a tomar una copita de vino de la tierra, y de camino charlar de toros que era y es, lo que más nos gusta.

            Florencio Casado “El Hencho", estaba emparentado con un familiar nuestro; era concuñado de un primo hermano, o sea que los dos estaban casados con dos hermanas. Y por aquello de los bautizos de sus hijos, mi primo, que en aquel tiempo regentaba “El Bar Campero”, solía reunir a toda la familia y daba un poquito de fiesta para celebrarlo. Naturalmente allí también acudía el torero.

         ¿Y, porqué cuento esto? Primero por recordar aquellos viejos tiempos y segundo para que se vea que nuestra conocencia y amistad venía de lejos…que no era de dos días ¡vamos!.

s

 

        Florencio Casado Morales, fue un buen profesional del toro. En su época de matador, llegó a cortar las orejas a los Miuras en Sevilla, saliendo a hombros por la Puerta del Príncipe, y en las Ventas de Madrid, tuvo tardes de mucho triunfo con salida a hombros por la Puerta Grande también, y en otras…derramó en la arena su sangre de torero valiente.

 

“El Hencho" y unos amigos en la taberna El Pisto

           “El Hencho" de su vida privada solía hablar poco y de toros aún menos. Su tiempo lo dedicaba exclusivamente a beber y fumar. Un día hablando de aquellas efemérides, por casualidad saltó la liebre, y yo le fui sacando…sacando, hasta que decidió contarme su historia vestido de luces.

            Esta que sigue es, y fue publicada en la revista taurina “Toreros de Córdoba" de Julio del año 2001.

“El Hencho". Casta, valor y entrega

          Ser de Córdoba está considerado, en el mundo del toreo, como algo de mucha importancia, sobre todo, para aquel que ha sido o quiera ser torero.

       Este serio compromiso traspasa los límites de la responsabilidad si el que elige esta bonita y complicada profesión lleva el “sello de garantía” que tienen los toreros nacidos en el torerísimo barrio de Santa Marina.

 

Plaza de Conde de Priego.

Y, por si esto fuera poco, alcanza la sublimidad del ego, si el nacimiento se ha producido o se produce en la famosa Plaza de la Lagunilla, como es el caso del matador de toros, Florencio Casado “El Hencho", que vino al mundo un día 30 de Junio del 1945, en el número 11 de la mencionada Plaza. ¡Fíjate tú! -dice orgulloso el torero- yo nací en la casa de la Palmera junto a la que en su día vivió “Manolete". En el patio había un pozo con agua que compartíamos los vecinos de ambas casas.

 

Plaza de la Lagunilla,

         Pasado algún tiempo y por circunstancias de la vida, nuestro entrevistado se traslada con -siete u ocho años- a vivir junto con sus padres al popular barrio de Las Margaritas dónde crece y se aficiona a la fiesta de los toros.

          “El Hencho” es nieto de “Piconero” del que toma el apodo derivado de una deformación lingüística del nombre del abuelo. “Se llamó Florencio como yo -explica el diestro- y de pequeño, yo no sabía pronunciar bien su nombre y le decía: “papa Hencho”, de ahí me viene el apodo”.

          Sin ascendencia taurina, torea y se gusta ante su primera becerra en la finca cordobesa “Alamiriya” propiedad de Ramón Sánchez Rodríguez y desde ese momento tuvo claro lo que quería ser.

 

 

          Su primer paseíllo de luces lo hace en Priego de Córdoba el día 30 de mayo de 1964 y debuta con picadores el Montoro (Córdoba), el 14 de agosto de 1966 con novillos de Bernardo Jiménez, para presentarse posteriormente en la Monumental madrileña de Las Ventas, el día 1 de mayo de 1969.

           Torero poderoso de honrada carrera profesional -por entrega y temperamento- el público le valoró y catalogó entre los toreros valientes, pundonorosos y a la vez artista.

 

Tomó la alternativa en el coso de “Los Califas”, el día 1 de junio de 1969, de manos de su paisano Gabriel de la Haba “Zurito”, sustituto aquel día del mexicano Alberto Leal, que le cedió la muerte del toro “Idiota” de Gerardo Ortega, al que le cortó una oreja, en presencia del también cordobés, Fernando Martín Tortosa. “Ese día fue el más feliz de mi vida como torero -señala “El Hencho”- a mi segundo toro le corté el rabo.

 

 

           No tardó en confirmar en Madrid lo que llevó a efectos el 24 de agosto de ese mismo año. La ceremonia fue apadrinada por el diestro Joaquín Benardó actuando de testigo Adolfo Ávila “El Paquiro,” con toros de Alejandro Espinosa de los Monteros. Esa tarde lució su toreo poderoso y artista con los astados que le correspondieron, siendo su labor digna de elogio. “Ese día me pegué un arrimón tremendo -recuerda al maestro- el público de Madrid se volcó conmigo, pero no estuve acertado con la espada.”

 

Foto Ladis

        Mas de veinte años como matador de toros y aproximadamente unas ciento sesenta corridas toreadas, es el historial que avala a un torero que tuvo que ganarse todas las tardes en el ruedo el ansiado contrato a costa, muchas veces, de teñir con su propia sangre el amarillo albero de las plazas. Ahí quedan como claros ejemplos las tres cornadas que recibió en Venezuela, Madrid y Francia las tres de pronóstico grave. Percances durísimos, serios e importantes que, a veces, hacen dudar a cualquier torero pero que a él ni la afectó ni mermó un ápice a su toreo valiente y honesto. “La de Madrid fue gordísima me metió el pitón por el bajo vientre y me echó las tripas fuera -dice con un ligero y velado orgullo el valiente torero- que sin duda, en su vida taurina pasaría por momento más agradables y felices. ¡Claro que sí! en mi memoria siempre estará presente la tarde de los Miuras en Sevilla el día 10 de abril de 1970, junto a ”Limeño” y “Palomo Linares”. “Recuerdo que me vestí ese día de torero sin tener un contrato firmado y me la jugué de verdad. Al toro le hice una lidia completa. Lo toree muy despacito y le dí todas las ventajas para poder lucirlo,” comenta lleno de satisfacción el maestro. “Al final le corté las dos orejas y salí a hombros por la Puerta del Príncipe. Seguidamente aclara, “Ahora se necesitan tres para cruzar a hombros esa misma puerta”.

 

 

          Transcurrió el tiempo y ni este importante triunfo unido a su enorme entrega y valor puestos cada tarde a contribución de su mejor toreo, sirvió para que rompiera en “figura” a pesar de que su concepción del toreo evolucionó con el paso de los años hasta alcanzar elevadas cotas de perfección llegando a torear muy requetebién muchísimos toros en su etapa de extraordinario lidiador. “Lo que tú dices es verdad Antonio -habla emocionado el maestro- yo cuajé muchos toros con el capote y lo mismo hice con la muleta. Llegué a disfrutar mucho toreando y aún más, cuando descubrí el temple y aprendí a dosificar las embestidas de los toros".

 

 

            Quizás le faltó al maestro el refrendo de un triunfo fuerte, incontestable en la primera plaza de toros del mundo (Madrid), que le hubiese aupado a ese último peldaño que les separaba de la cima del toreo. “No creo que fuese eso lo que me faltó porque la verdad pura y llana -señala diestro- es que en Madrid tuve éxitos muy importantes. En una corrida de toros corté tres orejas y en otras dos. En otra dí seis vueltas al ruedo, tres en el primer toro y otras tres en el segundo". ¡No, mira! Lo que ocurre es que cuando eres joven no te das cuenta de nada de lo que pasa a tu alrededor solo piensas en divertirte y pasarlo en grande.

 

 

           “El Hencho” fue un torero que despertó mucho interés en la afición cordobesa. Lo prueba, caso único, de que el empresario cordobés -por aquellas fechas Diodoro Canorea- lo mantuviera en cartel durante cinco domingos seguidos. A pesar de aquellos continuos y resonantes éxitos -corto orejas casi todas las tardes- él sigue pensando que mereció más atención y ayuda por parte de sus paisanos: “Yo fui un torero incomprendido. Lo dí todo por Córdoba y me entregué al máximo. Quise ser figura del toreo y creo que tuve condiciones para ello". Con la seriedad con que pronuncia estas palabras da la impresión de que esté molesto con el pasado. Herido en su amor propio por duros, o tal vez, tristes recuerdos que permanecen aún dormidos en su interior y que le lastiman al revivirlos en esta conversación. Seguidamente en un alarde de nobleza reconoce: “Creo que yo tuve parte de culpa… me rodeé de falsos amigos, aduladores sin escrúpulos qué no me beneficiaron en nada y sí en cambio, arruinaron mi carrera profesional”. Comenta arrepentido el torero. Y añade: “Hoy día pienso que nada de esto me hubiera ocurrido si alguna persona seria y responsable hubiera creído en mí de verdad, podría haber estado más tiempo toreando”. Y concluye diciendo: “Nadie apostó por mí, ni me ayudó. Fui por libre y así es muy difícil por no decir imposible poder tirar pa’lante”.

              Su última corrida qué lidió en Córdoba se remonta al 26 de mayo de 1980. Sustituyó al salmantino Julio Robles que se encontraba herido, y alterno con Agustín Parra “Parrita” y Paco Ojeda, con toros de Celestino Cuadri. Su último paseíllo lo hizo en Cabra (Córdoba), el día 24 de junio de 1990 con toros de varias ganaderías, siendo sus compañeros de terna el madrileño Paco Lara y el venezolano “Morenito de Maracay”.

 

 

Desde aquel día no volvió a vestir más de seda y oro.

Florencio Casado Morales, “El Hencho", de 69 años de edad, falleció el 28 de octubre de 2014. Descanse en la paz del Todopoderoso.

Antonio Rodríguez Salido. –

Compositor y letrista. –

Escalera del Éxito 176.-

 

José Luis Cuevas

Montaje y Editor

Escalera del Éxito 254

 


viernes, 3 de octubre de 2025

 

NUMERO 7

JOSE MARÍA MONTILLA ÁLVAREZ

 

 

 

        Nació en Gerena (Sevilla) el 9 de Mayo de 1940. La familia se traslada a Córdoba, cuando el pequeño José María tan sólo contaba dos meses de edad, razón por la que él desde siempre, se ha considerado cordobés desde la realidad práctica del día a día y por sentimiento. ... “toreé por primera vez en Priego de Córdoba. Era empresario don Antonio Piédrola y don Pedro Morales. Mi tío, que era un gran aficionado, me puso en aquella novillada, sería el año cincuenta y cinco o cincuenta y seis” ...

 

(Entrevista: Ángel Mendieta)

 

            ... “mi afición nace cuando mi padre, que se había puesto delante de las reses en alguna ocasión, y mi tío Pepe, los dos eran grandes aficionados, me llevaban siendo chico a los toros, por los años 1947 ó 48”...

 

(Entrevista: Rafael Sánchez González)

 

           En Córdoba hace el paseíllo sin picadores, el día 31 de Marzo de 1957, con reses de Isaías y Tulio Vázquez, acompañado de Manolo Cansino, Paco Camino y Antonio Conde. Nuevamente en “Los Tejares”, el 14 de Abril del 57, con novillos de Ana Peña y de compañeros nuevamente a Manolo Cansino y Antonio Condeseda “El Sevillano” Asimila conocimientos taurinos, alternando en festejos menores, tanto en la primera plaza como en los alrededores. Piédrola le firmó hasta veinticinco contratos, aunque no llegaron a formalizar el documento jurídico de apoderamiento.

 

TEMPORADAS DE 1959-1960-1961

 

             Participa el día 1º de Enero de 1959 en el festival a favor de la Campaña de Navidad e Invierno. Por cierto que esa tarde se despide del toreo, el admirable picador cordobés, José de la Haba Torreras “Zurito”. Actuaron junto a José María, lo diestros: Antonio González, Manuel Sánchez Saco, Rafael Gago, Antonio Sánchez Fuentes y Enrique Vega.

 

        El domingo 26 de Abril de 1959, debuta con caballos en Córdoba, acompañado por Manuel Cebollero Jiménez “Viruta” y el cordobés Enrique Vega Sánchez, que también se presentaba con picadores. Novillada de feria, patrocinada por la Asociación de la Prensa, el día 31 de Mayo del mismo año, para Víctor Quesada, José Mª Montilla y Enrique Vega. Reses de José de la Cova Benjumea. El 7 de Junio torea de nuevo en Córdoba, acompañado por Enrique Vega y Juan Espejo. Ganado muy aparente de Rafael Espinosa de los Monteros. Sufrió una herida de carácter menos grave, al clavarse, de forma accidental, una banderilla en el pie derecho. José María cortó la oreja de su primero y petición en el segundo, aún cuando ya había sido llevado a la enfermería.

            El 30 de Agosto es gravemente herido en Linares (Jaen), por un novillo de Pilar y Manuel Sánchez Cobaleda. Cierra la temporada del 59 con un total de nueve festejos. El 27 de Mayo de 1960, lidia en la feria cordobesa, novillos de Germán Gervás, junto a Manolo Carra y Limeño. Se presenta en la Monumental de Madrid, el 21 de Agosto del 60, haciendo el paseíllo con Víctor Quesada y Antonio de Jesús. Los novillos pertenecían a la vacada de Isabel Rosa González (cinco ejemplares) y uno de “El Pizarral”. El diestro cordobés, dio la vuelta al ruedo en su segundo.

         Repite en Madrid el 4 de Septiembre, resultando herido de pronóstico reservado, por un ejemplar de José Escobar. Alternaron con José María Montilla: José Morán “Facultades” y Luis Álvarez “Andaluz II”. Fueron ovacionados con fuerza, los banderilleros cordobeses, Cristóbal Sánchez “Niño del Brillante” y Paco Sánchez Fuentes. El 22 de Septiembre del 60, torea en las corridas de la Merced de Barcelona. Ganado de José Matías Bernardos, para Antonio de Jesús, José María y José María Aragón. Buen resultado artístico, aunque sin corte de trofeos. La revista taurina “El Ruedo”, se refería así en sus comentarios:  ....”en el primero estuvo valiente y sereno y lo pasaportó de una estocada entera, siendo ovacionado. Al quinto lo saludó con unas verónicas que se jalearon. Su faena con la muleta fue un compendio de bien torear. Tranquilo y torerísimo, el muchacho toreó por ayudados, naturales superiorísimos y pases con la derecha y de pecho, apretados y toreros, entre la complacencia de la multitud. Hay que destacar unos naturales en los que corrió la mano de forma admirable. Cobra una estocada un tanto desprendida, que produce derrame. Se le premia con una ovación, que recoge desde el tercio. En resumen: un valor interesante.”...

 

 

             El 16 de Abril de 1961, pisa el albero de Córdoba junto a Manuel Benítez y Rafael Cruz Conde González, con un encierro de Eusebia Galache. Dos semanas después (1º -Mayo), repiten en el coso de “Los Tejares”, los diestros José María Montilla y “El Cordobés”, junto a Paco Raigón. Ganado de Lourdes Martín de Pérez Tabernero. También actúa José María la tarde del 27 de Mayo, con idéntico cartel al del 16 de abril, con novillos de Fermín Bohórquez.

El 26 de Septiembre de la misma temporada, y en Córdoba, se lidian cinco novillos de Galache y uno de Núñez Guerra, para José María, Manuel Benítez y Efraín Girón. El 22 de Octubre del 61, se celebra el festival a beneficio de la “Campaña de Navidad e Invierno”, en el que comparte cartel con “El Cordobés”, Manuel Sánchez Saco, Rafael Cruz Conde, “Zurito” y “El Puri”. Reses de Eusebia Galache. Logró esta temporada cuarenta y cinco novilladas, dejando en todas éllas el aroma de sus buenas maneras.

 

TEMPORADAS DE 1962- 1963- 1964

 

                En la temporada del 62, consuma ocho festejos de novillero, antes de recibir la alternativa. Efectivamente, tal evento tuvo lugar el 26 de Mayo en la feria de Córdoba. Le cede los trastos Julio Aparicio y de testigo Jaime Ostos. Ganado de Francisca de Mora Figueroa. El nuevo matador de toros, de celeste y oro, lidió un buen ejemplar, de nombre “Avefría”, negro zaíno y con el número 66 en el costillar. Rejonearon los los hermanos: Ángel y Rafael Peralta. Cartel de lujo y tarde especialmente emotiva y triunfal, en la que José María Montilla, corta las dos orejas de su primero y una del segundo, lo que posibilita que resulte galardonado por el jurado, con el anhelado “Trofeo Municipal Manolete”. El 25 de Julio torea de nuevo en Córdoba, acompañado por Pepe Cáceres y “Limeño”; ganado de Enriqueta de la Cova. El seis de Septiembre, toreando en Murcia, resulta cogido por un ejemplar de Alfonso Sánchez Fabrés, durante la celebración de una corrida goyesca, organizada para conmemorar el setenta y cinco aniversario de la inauguración del coso.

 

 

Ripalda (Agente Comercial), Helio Sánchez (tío de los Sánchez Saco), Minuto(torero de plata), José López (puntillero) y José María Montilla (matador de toros ).

 

             Festival “Pro-Campaña de Navidad en Invierno”: 28- de Octubre. Novillos de Salas, Núñez, de la Cova y Espinosa, para José María, “Palmeño”, Rafael Cruz Conde, “Zurito”, “El Puri”, “El Pireo” y Juan Muro. Además de las citadas novilladas, alternó en doce corridas de toros. El 25 de Mayo de 1963, es testigo en “Los Tejares” de la alternativa de Manuel Benítez “El Cordobés”, siendo Antonio Bienvenida el padrino de lujo. Toros de Samuel Flores. Corrida que por fin cumplía con las expectativas que despertó el nuevo grado del cordobés Benítez, al suspenderse la primera fecha por lluvia (12- Octubre- 1962). Tarde de “no hay billetes”, en la que José María cortó una oreja en su primero y fue obligado a dar la vuelta al ruedo en el segundo. El 18 de Julio, actúa en la Maestranza de Sevilla, doctora al torero norteamericano John Fulton, actuando como testigo el diestro César Faraco, quién por orden de antigüedad debió de ser el padrino. Determinó al respecto el Delegado Gubernativo, que se siguiera el orden del cartel impreso. El ganado fue de Moreno Adarnuy. El torero cordobés cortó una oreja.

                  Confirma en Madrid, el 22 de Septiembre del 63, con reses de Francisco Ramírez de Madrid, divisa azul celeste y negra. Ejerció de padrino “Limeño” y de testigo Oscar Realme (que también confirmaba). Rejoneó Rafael Peralta un novillo de Tassara. José María Montilla fue premiado con la oreja de su segundo. Tres días después hace el paseíllo en Córdoba, junto a Emilio Oliva y “El Cordobés”. Toros de María Montalvo (cuatro) y de Gerardo Ortega (dos). Finaliza la temporada sumando sólo diez tardes, si se tiene en cuenta la calidad de su toreo.

 



            El 13 de Junio de 1964 actúa en la plaza cordobesa, con ganado de Manuel Arranz Sánchez y teniendo como compañeros de cartel a “Pedrés” y “El Cordobés”. Vuelve a Madrid el 31 de Junio de dicho año, en la corrida de la Asociación de la Prensa. El cartel lo integraban: Pedro Martínez “Pedrés”, Manuel Benítez y Montilla. Se lidiaron cinco ejemplares de Alipio Pérez Tabernero y uno de “Hoyo de la Gitana”. José María es volteado en su primero, resultando con erosiones múltiples y conmoción cerebral. Cerró el año con trece actuaciones.

 

 

TEMPORADAS DE 1965-1966

 

           Abre la temporada en Córdoba el 28 de Marzo del 65, en un festival que organizó el propio Benítez, a beneficio de los veteranos toreros cordobeses. El cartel quedó compuesto de la siguiente forma: ganado de Manuel Benítez “ El Cordobés”( que se lidiaba por primera vez con su hierro, tras la compra de la vacada a Dª Auxilio Tabernero Rodríguez), para los diestros, José María Montilla, “El Cordobés”, “Zurito”, Manuel Rodríguez, Rafael Cruz Conde, Rafael Poyato y Joselito Torres. Pisa el albero sevillano el 18 de Abril, junto al caballero Angel Peralta que lidió un ejemplar de Barcial y seis de Clemente Tassara para “Bienvenida” y “Palmeño”.

 

“El Cordobés”, Gabriel de la Haba “Zurito” y José María Montilla, en el 50 aniversario de la plaza de toros de los Califas

 

       “El Cordobés”, Gabriel de la Haba “Zurito” y José María Montilla, fueron los toreros encargados de inaugurar el nuevo coso de “Los Califas” de Córdoba. Dicho evento acaeció el 9 de Mayo de 1965, lidiándose ganado de Carlos Núñez. José María, de blanco y plata, fue el primer diestro que pisó el albero de la nueva plaza como matador de toros. Toreó y estoqueó a “Cartujano”, marcado con el número 40, negro zaino. Le cortó una oreja y dio la vuelta al ruedo en su segundo. “El Cordobés” y “Zurito”, cortaron a los ejemplares que les cupo en suerte, la oreja y las dos orejas y rabo, ambos con idénticos trofeos.

 





         El 28 de Mayo, repite en “Los Califas” con un encierro de Ramón Sánchez Rodríguez y los diestros: Andrés Hernando y “Palmeño”. El 8 de Agosto del año que nos ocupa, resultó cogido en Castellón de gravedad. El toro era de Manuel Arranz y sus compañeros de cartel: Miguel Mateo “Miguelín” y Manuel García “Palmeño”. El 7 de Noviembre del 65, de nuevo en el coso de Ciudad Jardín, acompañado por Ángel Peralta que rejoneó un novillo de su ganadería y seis de Fca. Marín viuda de Bueno, para José María, “Zurito” y Antonio Sánchez Fuentes. Toreó en Venezuela y consiguió el trofeo como triunfador, de la feria de San Cristóbal. Quince tardes en total, solventó Montilla a lo largo de 1965. Sólo una corrida lidió la temporada de 1966, siendo la última en la que actuó como profesional. Concretamente fue el 28 de Mayo en “Los Califas”, alternando con Andrés Hernando, Carlos Corbacho y Agustín Castellano “El Puri”. Ganado de Ramón Sánchez. Junto a su compañero “El Puri”, protagonizaron la película “El Paseíllo”, que se rodó en el año 1968 y que dirigió Ana Mariscal.

             En Diciembre del 2002, la “Sociedad Propietaria de la Plaza de Toros de Córdoba”, organizó un homenaje como reconocimiento y recuerdo, en el cuarenta aniversario de su alternativa. Al alimón con el crítico e investigador taurino Rafael Sánchez González, presentaron el programa titulado Los Toros, que figuraba en la programación de Onda Mezquita Televisión. Su exquisito toreo y su talante, siempre amable, le ha granjeado el aprecio del buen aficionado y la admiración de todo aquel que le conoce.

 


FRANCISCO BRAVO ANTIBÓN

José Luis Cuevas

 Fotografías, Maquetador y Editor


 

 Rufino Gomera, José María Montilla, Fernando Tortosa, Alfonso Morales y Chiquilín en un homenaje a Tortosa

 

 

              Presentación del cartel en Caballerizas Reales del Cartel del festival de A E C C 2015

 

 

      Domingo Echevarría y Cuevas Durante una entrevista que le hicimos al Maestro Montilla

 

 

     José María Montilla, como todos los años lo vemos detrás del Caído junto a sus compañeros

 

 

 Rafael Centeno, Montilla. Tortosa y Cuevas, el día que Tortosa le hizo entrega a la sociedad propietaria de la Plaza De toros del vestido y la cabeza del toro de su alternativa

 

                                 Montilla en la Presentación del cartel de la mujer Cordobesa

 

 

                            José María Montilla con José Luis Cuevas hablando de sus cosas

 

       Chiquilín, Cuevas, Tejero, Montilla y Carlos Gago en un homenaje a Chiquilín y Tejero

 

 

                       Manuel Rodríguez y José María en la ofrenda floral a Manolete

 

 

                                   José María Montilla y Cuevas en la sede del Club Calerito

 

                             Montilla, Cuevas Manuel Benítez y Tortosa en Caballerizas Reales

 

            Celso Ortiz, Juan de Dios, Alfonso Morales, Montilla y Tortosa en el Club Calerito

 

                                         José María Montilla, Cuevas, Zurito y Zapata