sábado, 15 de noviembre de 2025

 

REVISTA  DIVERSA EL CALLEJÓN CÓRDOBA



NUMERO 34

                       Toreros Gitanos

Dinastía “Los Gallo"

José Gómez Ortega “Joselito el Gallo”



Hermano, nieto, sobrino, primo y cuñado de toreros, José Gómez Ortega, nacido en Gelves (Sevilla), el día 8 de mayo del año 1895, era hijo menor del matador de toros sevillano, Fernando Gómez García y de la bailaora gaditana, Gabriela Ortega Feria. José tiene dos años cuando fallece su padre y la familia comienza a conocer la indigencia y la escasez en todo. Ante la complicada situacion, es la señora Gabriela, la de más carácter y habilidad de toda la familia, quién coge el mando de la casa. Al poco tiempo de la muerte del señor Fernando la madre decide trasladar a la familia a vivir al mismo Sevilla, más concreto, a la Alameda de Hércules. José tiene ya seis años cuando va a ver a su hermano Rafael torear de novillero en Cádiz, y se enamora por completo del toreo.


José Gómez Ortega de niño torero, en un retrato de estudio.

De ahí parte ya su deseo de ser torero como sus hermanos. Abandona los estudios de primaria y acompañado de otros muchachos de su misma edad frecuenta la huerta de La Barqueta, propiedad del padre, del que pasado el tiempo sería matador de toros y cuñado suyo, Ignacio Sánchez Mejías, para jugar al toro y simular suertes con las vacas y becerros de media casta que había en aquella finca. Con diez u once años comienza a ir a los tentaderos. Busca erales, utreros, berrendos, zaínos, corniaireados de extrañeza y de bravura. Conoce al ganadero don Felipe de Pablo Romero con quien después le uniría una gran amistad. Pronto, se corre la voz entre los aficionados de Sevilla que un hijo del señor Fernando “El Gallo", exhibe maneras de gran torero. Desde entonces, José empieza a sentir una gran afición por las faenas taurinas que se realizaban en el campo sevillano. Hace amistad con otros criadores andaluces y dada su seriedad y humildad, don Eduardo Miura le enviaba siempre aviso para que asistiera a cuantas tenía que realizar. De esas reuniones camperas, arranca su afición al caballo y a la garrocha, que había de hacer de “Joselito", uno de los mejores y más hábiles practicantes del acoso y derribo de las reses.

"Joselito" (sentado a la izquierda), con la cuadrilla de "Niños Sevillanos".

Pero volvamos con José a su barrio de la Alameda para señalar que en aquel tiempo con la afición más extendida, el chavalerío solía jugar al toro en la calle, y a “Joselito" le hacían corro la gente, para verle torear a un perrillo que él había enseñado a embestir. Entre aquellos aficionados se encuentra el guardia municipal, José Martínez, al que un determinado día le toca la lotería. El dinero del premio decide emplearlo en formar la cuadrilla de “Niños Sevillanos", con José Lara “Chicorro", José Gárate “Limeño" y José García “Pepete"… chiquillos que, como “Joselito" jugaban al toro en las calles de la Alameda. Pero tal decisión llega a oídos del pequeño José que observa con digusto que con él no habían contado, y pide explicaciones al guardia municipal y éste le argumenta: “Estás loco? si solo tienes doce años…” Pero, tanto insistió el chiquillo en presencia de su madre, que el guardia Martínez, accede a llevarle de sobresaliente. La presentación de los chavales es en Lisboa. A José le dejan torear un becerro y, lo hace con tal hondura y valor que, esa misma tarde, el guardia apalabra 17 festejos seguidos. Cifra que se debía a lo hecho por “Joselito". Todo comienza a ir “miel sobre hojuelas”. El éxito del joven torerillo es tan rotundo que el guardia José Martínez apoderado de la cuadrilla, decide dejar fuera de ésta a “Chicorro” y “Pepete”, para componerla con “Limeño” y “Joselito", como cabeceras de cartel.


Debut de "Gallito" como becerrista en mayo de 1910, en la plaza de Bilbao, junto a su amigo "Pacorro" de la cuadrilla de "Niños Sevillanos".

El niño de doña Gabriela, es un talento, en cada actuación deja ver su intuición y sus dotes de ingenio torero. El guardia ajusta a los niños a tres pesetas por corrida, además de pagarle los gastos de estancia. Los 13 años de edad los cumple “Joselito" en Portugal y, cada vez, aprende más . Y aunque se resigna con el poquillo dinero que recibe, después de torear el tercer festejo decide, autorizado por sus compañeros, hablar con la empresa directamente, al margen del guardia municipal, y consigue torear una novlllada por la cantidad de mil pesetas. Cuando las cobra, entrega cien pesetas al guardia, y el resto hasta quinientas lo reparte en partes iguales con sus compañeros, desde ese momento “Joselito”, es quién manda en la cuadrilla.


"Joselito", en 1917, en un Coso improvisado en el Cusrtel de Ingenieros durante su servicio militar.

José, siguiendo el ejemplo de su hermano Rafael, envía a su casa un giro telegráfico con el siguiente texto: “Mamá te mando quinientas pesetas, para los gastos de la casa“. La señora Gabriela, cuando recibe el dinero, pone el telegrama en un marco.

El año 1911 continúa la cuadrilla cosechando éxitos. Torea treinta becerradas afianzándose el cartel de “Joselito", y de entre todas merece mencionarse la celebrada el 15 de agosto en Cádiz, con ganado de Felipe Salas, en la que hubo de figurar como único matador, entusiasmando sus faenas al público, pero muy especialmente a los numerosos toreros de dinastía gaditana de los Ortega, sus parientes: el Marinero, El Loco, Rebujina, Agualimpia…, que veían en él, con enorme ilusión, la tradición familiar. “Joselito” goza de un buen ganado cartel, que sube de cotización según va sumando festejos por los distintos ruedos. Colmado de realidad torera, José ya es un fruto maduro, tanto es así, que de auxiliar en su cuadrilla entra su pariente Manuel Díaz “Agualimpia" y el día que “Joselito”, torea en la plaza de Cádiz “Agualimpia" le advierte: “José, con la derecha”… el chavalillo, sin esperar lo más mínimo le contesta: “Haga usted el favor de callarse, que yo sé lo que hago". Y comenzó a torear al novillo con la izquierda, en varias series de naturales. Su intuición fue siempre la base de su personalidad, apoyada en su condición física, su entusiasmo, su afición y su querer ser siempre.



Comienza a ser conocido. Su nombre está en boca de todos los aficionados y los ganaderos y empresarios, se frotan las manos al extremo que, un día, don Eduardo Miura le regala una jaca llamada Pandereta y, coincidencias de la vida, montado en ella iba dirección al cortijo Jotablanco, acompañado de sus amigos taurinos para torear unas becerras, cuando se encontraron en el camino, a un aficionado con su hato al hombro que marchaba a pie en la misma dirección e igual motivo. José mandó que le subieran a un caballo para evitarle la caminata y todos juntos llegaron a la ganaderia. Después se supo que aquel “aficionaillo” era Juan Belmonte, su futuro rival en los ruedos.



“Joselito”, intenta medir sus posibilidades y el 24 de octubre, final de temporada del 1911, pide matar un toro a puerta cerrada en el ruedo de la Real Maestranza de Sevilla, un cuatreño de cinco hierbas, de nombre Avellanito del hierro de Moreno Santamaría, con el que se encuentra sobrado, por lo que empieza a pensar ya, en su próxima alternativa. Le repiten en el ruedo madrileño y torea tres novilladas más. La del día 4 de agosto, pertenece al hierro de Miura. Al sexto novillo de éste encierro, lo finiquita de formidable estocada en la suerte de recibir. Él se ve suficiente, y antes de cumplir los 17 años le pide a su hermano Rafael que prepare su alternativa con don Eduardo Miura y don Felipe Pablo Romero.



La temporada del 1912, la comienza el 12 de mayo en Barcelona. Y el 13 de junio hace su presentación en Madrid, con solo nueve novilladas toreadas. La empresa anuncia para ese extraordinario acontecimiento, una corrida de novillos del duque de Tovar. Pero “Joselito", va a verla y no le gusta para presentarse con ella ante el público de Madrid. Él quiere para ese día lidiar toros. La empresa no tiene preparada otra novillada que le pudiera servir, y le ofrece una corrida de Olea, de gran presentación y hechuras, que tiene pastando en los prados de su dehesa jarameña y que, pretendían lidiarla en corrida extraordinaria. Con esta corrida y con sus dieciséis años, triunfa con ella. El primero de la tarde, negro de capa, tiene el nombre de Escopeta y lo lidia a gritos de ¡Lagartijo! ¡Lagartijo!; lo hizo todo tan perfecto, que recordó al primer Califa de Córdoba.


"Joselito" aguardando la embestidas, de rodillas y la muleta en mano, en la Real Maestranza de Sevilla, en la que sería  su última Feria de Abril.

El triunfo de su presentación ante el público madrileño lo repite, en Sevilla, el 23 de junio, con novillos de José Moreno Santamaría. Al día siguiente, vuelve a torear en el albero sevillano y por cogida de “Limeño", tiene que matar cinco novillos de la divisa de Alguera, y lo hace con bastante desahogo y brillantez. Pero, los malos mengues andan sueltos, y le juegan una mala pasada. “Joselito", el día 1 de septiembre de aquel año, torea en Bilbao y al ir a saltar la barrera a la salida de un par de banderillas, le alcanza un novillo de Pérez Tabernero, causándole una herida en una pierna que le impide torear durante 25 días, perdiendo por esa causa, nueve novilladas y obligándole a retrasar el ser matador de toros. Ese año acabó la temporada toreando cuarenta y cinco novilladas. Después de su bautismo de sangre, se anuncia la alternativa del joven José para el 27 de septiembre en Madrid, y la lluvia impide celebrar la corrida, por lo que acuerdan que la tome al día siguiente en la Real Maestranza sevillana con toros de Surga. La alternativa se la da su hermano Rafael y de mudo testigo actúa el sevillano, Antonio Pazos, con toros de José Moreno Santamaría. El toro del doctorado llevaba de nombre Caballero, negro de capa, cornicorto y terciado. José estuvo lucido, y en banderillas los dos hermanos deleitaron al público haciendo auténticas maravillas. El día 30 torea otra vez, toros de don Felipe Salas, mano con su hermano Rafael. “Joselito", de nuevo vuelve a deslumbrar a los aficionados, con un toreo de gran calidad. El día 1 de octubre va de nuevo a Madrid a cumplir el compromiso aplazado por la lluvia y confirma el doctorado, apadrinado por su hermano Rafael, que le cede el segundo toro de la tarde de nombre Ciervo, de pelaje jabonero claro. Es corrida de ocho toros de Veragua y, en ella, también toma la alternativa otro diestro sevillano, Manuel Martín Vázquez “Vázquez II", de quien fue su padrino, el madrileño Vicente Pastor Durán “El Chico de la Blusa”.



“Joselito", había heredado de su padre, la capacidad de voluntad, de pureza y raigambre, para imponerse sabiamente a los toros, aunque aún le faltara la inspiración, creatividad y el embrujo torero, de su hermano Rafael y como no, el gitanísimo pellizco de éste. En la Feria de Abril de Sevilla del año 1913, torean los “Gallos" y los “Bombas”. Y “Joselito” comienza a enseñar la goma que trae para borrar del torreo a los que ya habían dado todo por la fiesta al tiempo que obliga a medirse con él, a los que aspiran a ser algo en el toreo. De todos solo Juan Belmonte mantuvo la competencia. Su intuición, su talento, su capacidad, sus claras ideas para ver con prontitud el comportamiento de los toros, le convirtieron en seguida en un maestro fenomenal.

El día 1 de junio de 1913, “Machaquito", Rafael “El Gallo" y “Joselito", saben a hombros de la Plaza de Madrid, después de vérselas con una corrida de Palhas. El 5 de junio del mismo año repite con su hermano Rafael y Manuel Torres “Bombita", con toros de Saltillo. En esta ocasión corta su primera oreja a un bravísimo toro, llamado Gimenito, igualando a los “Bombitas", “Machaquito", Vicente Pastor (por dos veces), y su hermano Rafael “El Gallo".



Después de los éxitos logrados en distintas ferias. “Joselito" torea en Madrid, el día de la despedida de “Bombita”, el 15 de octubre de 1913, con su hermano Rafael y “Regaterín”, toros de García La Loma. Esa temporada se van del toreo “Bombita” y “Machaquito” y llega Belmonte quien el día 16 de octubre toma la alternativa. La tarde de la retirada del toreo de Ricardo Torres “Bombita" en Madrid, José, muy joven aún, y que había irrumpido en el toreo con fuerza y ambición, le brinda el cuarto toro a “Bombita". Éste con cuarenta y cinco años de edad y treinta cornadas graves que llenaban de cicatrices su cuerpo, le agradece el brindis y le dice: “José yo ya he terminado mi vida torera no me comprometas ofreciéndome banderillas en tu próximo toro”. “Gallito" desatiende la recomendación y, le ofrece banderillear al sexto. Éste inconsecuente comportamiento de “Joselito” dadas las circunstancias, no debe entenderse como el rencor revanchista de los “Gallo" a los “Bomba", que en verdad existía, pero aquello fue un arrebato irrefrenable de amor propio de adolescente.

En Madrid, Valencia, Sevilla, mata corridas en las que figura de único matador. También torea mano a mano con Juan Belmonte y en la mayoría de los festejos sale triunfante, aunque Juan es tan fenómeno, que con una sola faena electrizaba de entusiasmo a los públicos. Ambos, con estilo soberano, lidian toros- toros alimentados con grano y respeto en sus cabezas. Entonces la suerte de picar se realizaba sin la puya tricorta y sin lo actuales petos protectores de los caballos, que vienen a ser como muros de contención donde se estrella y se rompe el poderío de los astados.

Retrato de estudio de José Gómez Órtega, "Joselito".

“Joselito" no permitió que nadie le ganará en la plaza. Venció a todos… ¡menos a Belmonte!. Triunfo por todas las plazas dominando a todos los toros. La afición se divide: Los partidarios de uno y de otro torero polemizan e incluso llegan a las manos. Intelectuales como Valle Inclán, José Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Gregorio Marañón, Julio Romero de Torres, Sebastián Miranda, los hermanos Machado, el pintor Ignacio Zuloaga, Ramón Sánchez de la Serna, Agustín de Foxá… se van con Belmonte. Pero los viejos aficionados, los ganaderos de solera e incluso los viejos toreros son acérrimos partidarios de José por lo que representa de continuidad de la tradición.

Aquellos que oportunamente acertaron a verle torear, no podían olvidar tan irresistible poderío ante los toros. La cita, el lance, el recorte saleroso el ímpetu glorioso del envite en banderillas encontrando el toro en cualquier terreno, el brindis, el gesto, los ha ayudados, los pases con la derecha, con la izquierda cuando era promesa y cuando fue realidad, siempre un portento de saber taurómaco. Hizo a Sevilla rondeña, toreo como le vino en gana lo mismo al toro claro que al de oscuras intenciones, a veces, con la elegancia de su cuerpo mimbreño y gentil, a veces, con dureza, tan fina una como torera la otra. Salvó y burló la testa de malintencionados cornúpetas volviéndolos docilones, cómo amo del toro y del toreo que era.


El maestro, en un retrato  de estudio  del célebre fotógrafo  Alfonso.

Durante la temporada de 1914, “Joselito” sufre dos cogidas, el 5 de julio en Barcelona, y el día de su reaparición en Bilbao, el 19 de agosto; aunque se encuentra más firme que nunca, con rigor, garra y valentía. Los percances se producen al empuñar el estoque y entrar a matar prescindiendo del tranquillo de la mano alta y el brazo suelto, empeñándose en realizar la suerte a ley. Ricardo Torres “Bombita", retirado del toreo y reconciliado con “Gallito", le visita y le dice: “José, que te mejores pronto para bien tuyo y de la Fiesta, y no olvidables que haciendo las cosas en su sitio y de verdad a los toros, éstos cogen”.


Joselito y Belmonte e n el patio de cuadrillas, antes de echar el paseíllo.

No olvida “Joselito" las palabras del maestro “Bombita" y el mismo día en que reaparece en la Feria de Bilbao, y al entrar a matar en la suerte de recibir, el toro le clava el pitón en el pecho que por fortuna no tiene la gravedad que en un principio se le suponía. Torero de raza, torea con hondura implacable dejando la impresión de dominar por entero todos los esquemas de la tauromaquia. Por el contrario de las cornadas, herido de consideración, pierde un buen número de festejos contratados. Luego supera el centenar de corrida en 1915 alcanzando 102. Al siguiente 116, y en 1917 torea 103, logrando momentos de oro. A tanto toreo embrujador, “Joselito" pasa también tardes amargas. En el 1918, en el coso de Valencia, un toro de una de sus ganaderías favoritas, la de don José Moreno Santamaría, de nombre Platero, posiblemente burriciego, le descompone de manera inconcebible hasta escuchar los tres avisos, después de más de 30 pinchazos y hasta que un picador, entre barreras, atraviesa al animal con un estoque.


El toro asesino de la viuda de Ortega en los prados de la finca, antes de ser embarcado.

Aunque el trago más amargo lo pasó José, el 25 de enero de 1919, al perder lo que más adoraba en la vida, su madre, la señora Gabriela. El luto lo lleva “Joselito", hasta en el los vestidos de torear, y la pena en lo más profundo de su corazón. Su madre, había protagonizado un caso anecdótico un día que preside una mesa de postulación a favor de la Cruz Roja de Sevilla, y en el que queda demostrado el mucho cariño que su hijo José, siente por ella. La invitación la hace don Félix Urcola, por entonces, presidente de la Asamblea sevillana. El famoso ganadero, le pide a “Joselito" que su madre Gabriela Ortega, presidiera una mesa petitoria en la Alameda de Hércules. La señora madre de José acepta de buen agrado y consigue que la recaudación de ese día sea espléndida. Meses después, el señor Urcola le dice a “Joselito" que el dinero recaudado, en aquella mesa presidida por la señora Gabriela, no había sido entregado. El diestro pregunta a su madre que destino le había dado al dinero de la Cruz Roja y ella contesta que lo había gastado. Ante aquella situacion, el hijo firma un cheque a favor de ta humanitaria institución por el importe de 25.000 pesetas, que suponía más de lo recaudado. El amor a su madre, bondadosa para toda la gente necesitada que acudían diariamente a su casa, era enorme y lo justificaba todo. Decía “Joselito, que algunas facturas de aquellas, las tuvo que pagar hasta cuatro veces. Fallecida su madre marchó a vivir a casa de su hermana Lola, casada con Ignacio Sánchez Mejías.



Se hablaba de que “Joselito" se sentía solo y le ilusionaba formar un hogar. Al parecer le encandila el amor de la hija del famoso ganadero sevillano don Felipe de Pablo Romero pero no fructifica. Es Emilia “Lulú” la famosa vedette del Teatro Reina Victoria, de Madrid y Consuelo Hidalgo, sus amoríos más conocidos. Pero eso había ocurrido antes. Ahora, en el 1919, cuando había fallecido su madre, era Encarnación López “La Argentinita", bailarina, coreógrafa y canzonetista, la que le bailaba el agua, pero mujer de mala suerte. Dejó a “Joselito" por su cuñado Ignacio Sánchez Mejías y también éste murió en las astas de un toro.

Ídolo de multitudes le concede la alternativa, el 16 de mayo del 1919 en Barcelona, a su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, que ya había figurado de banderillero en su cuadrilla. Su primer y único viaje América lo inicia el 30 de octubre del 1919, embarcando en Gijón con rumbo a Perú, acompañado de las personas de su confianza, el mozo de espada Manuel Ortega “Caracol”, padre del famoso cantaor del mismo apodo, y del banderillero Antonio Parra “Parrita”, pariente por parte de su padre y administrador suyo.



“Joselito” que tenía problemas con el crítico taurino Gregorio Corrochano, llevaba tiempo queriendo limar asperezas con dicho escritor, y es su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, amigo del periodista, el que les reúne a comer en el restaurante madrileño “La Estrecha”, y sobre la mesa y mantel se hace la paz entre ambos. José se compromete a torear, el 16 de mayo, en Talavera de la Reina, plaza que inauguró su padre. De manera que su participación en este festejo le liberaba de repetir actuación en la plaza de Madrid dónde últimamente el público no la había recibido nada bien. Los mismos que en la temporada de 1918, con los ojos embriagados y los pañuelos al vuelo, y afónicos de tanto ¡Olé! pidieron para el torero de Gelves el rabo del toro Gorrión de Guadalest, primero que se cortó en la plaza de Madrid.


Cabeza del toro "Bailaor", que le corneó mortalmente.

Antes de habitar José el piso de la calle de Arrieta su última morada madrileña, solía hospedarse en el Hotel Palace y después en casa del matrimonio vasco Ignacio Sorroanandía y Ángeles, grandes amigos suyos que vivían en la calle Carlos III, y de allí se trasladaron a la Plaza de Oriente. Y en el 1920, el fatídico 16 de mayo, el toro Bailaor de la viuda de Ortega acaba con él de manera tan absurda como imprevista, de una certera cornada. El día anterior, un vociferante, uno de esos canallas sanguinarios que jamás entendieron lo que es una corrida de toros, le increpó al abandonar la plaza en tarde de escasa fortuna: “Ojalá te mate mañana un toro en Talavera”. Aquel desgraciado acertó con su sentencia.


El cadáver del joven matador el 16 de mayo de 1920, en Talavera de la Reina.

España entera le lloró. Sevilla se deshizo en lágrimas. Vistieron a la Macarena de luto y desde entonces en la plaza de Madrid el 16 de mayo, de todos los años, los toreros hacen el paseíllo montera en mano y guardan un minuto de silencio por el que está considerado como el mejor torero de todos los tiempos… con permiso de Juan Belmonte.


Su cuñado y torero Ignacio Sánchez Mejías, llora la muerte de "Joselito".

“Joselito” vivió deprisa y Bailaór con urgencia cortó con su astas finas y asesinas esa apresurada trayectoria. Ignacio Sánchez Mejías y Enrique Ortega “Cuco”, sus cuñados, velaban el cadáver de José cuando se presentó llorando Juan Belmonte. Éste miró el féretro y se hizo una reflexión dirigiéndose a banderillero “El Cuco”“Enrique, si éste está aquí, los demás estamos viviendo de milagro”. Pero la muerte le quiso para ella sola, y le puso una cornada certera al otro lado del tiempo, un día de primavera.

Torero, el mejor….

por arte y gracia gitana,

con el capote… nadie le igualó,

ni con la muleta, ni con la espada.

Antonio Rodríguez Salido. -


Continuará…


Antonio Rodríguez Salido.-

Compositor y letrista. –

Escalera del Éxito 176.-



José Luis Cuevas

Montaje y Editor
Escalera del Éxito 254.-



martes, 11 de noviembre de 2025

   

REVISTA  DIVERSA EL CALLEJÓN CÓRDOBA

NUMERO 33

                                        Toreros de Arte

Rafael Soto Moreno

“Rafael de Paula”.-


Tengo en mis manos el último libro que escribiera el escritor madrileño José Bergamín Gutiérrez, “LA MÚSICA CALLADA DEL TOREO”dedicado al torero gitano y gaditano, “Rafael de Paula". Transcribo varios párrafos escritos por tan brillante escritor para adentrarnos en la historia de un personaje irrepetible en el toreo: “Muchas veces, cuenta Bergamín, cuando vemos torear por primera vez a un torero que con su toreo nos conmueve, como otros que vimos antes, que llegaron a esas alturas sublimes de su arte, pensamos en aquellos. Y no porque se les parezcan o asemejen no, sino porque han llegado a esas cumbres del arte mágico y prodigioso de torear. Porque son originales y no novedosos, como dijo Machado de los escritores y de los poetas. Como en la belleza de todas las artes (la música, la pintura, la poesía, la arquitectura y escultura). Como también en el cante y el baile flamencos acompañantes invisibles, inaudibles, inseparables del arte mágico de torear…”

Colocándose el capote de lujo.

“Recuerdo a Paula, prosigue el escritor, en la plaza de Vista Alegre de Carabanchel, aquella primera tarde en la que le vi torear tan bien que aún perdura en mi memoria la imagen vivísima de su faena de muleta, creo que a su segundo toro, fue la melancólica tarde otoñal en que se despidió del toreo para siempre Antonio Bienvenida; quién hizo el paseíllo con el capotillo negro de José sobre el granate y oro de su luminosísimo traje. Le llamé por teléfono aquella noche para felicitarle por su retirada, y apenas si me dejó hablar, interrumpiéndome para decirme con entusiasmo: ¿Has visto qué faena la del gitano?”. Claro qué la he visto y la sigo viendo, porque la sigo oyendo, qué es verlas por mirarlas en esa música callada e imborrable que es el toreo mismo. El “ahí queda eso” del toreo, como del baile y cante flamencos, gitanos. Cuando mis ojos y oídos, quedan quietos, extasiados… pienso en la guitarra de Diego del Gastor, en la voz de Pastora y Manuel Torre….en el baile de Burrul, la Durán, Escudero, la Mercé, la Imperio… etc, etc. “Casi ná”…

Nada de todo esto que dice nuestro afamado escritor, nos debe de extrañar, pues conocemos la gran estima de José Bergamín Gutiérrez por el toreo del jerezano Rafael Soto Moreno más conocido como “Rafael de Paula”. Nacido en la calle Cantarería número 2, del popular barrio de Santiago en Jerez de la Frontera (Cádiz), el 11 de febrero de 1940. Su historia es larga. Su padre cochero en Jerez marchó a la yeguada militar de Córdoba, a una finca de los Marqueses Víana, entre Hornachuelos y Posadas, Rafael tenía 7 años.

Citando a su oponente

Era un niño tranquilo, criado en las faldas de su madre, y que nunca pensó en ser torero ni nada sabía de ello. Tanto era así, que en el año 1947, cuando muere “Manolete", pregunta a su padre: “Papá, ¿quién es “Manolete” que todo el mundo está hablando de él"?. Y el padre le contesta al niño: “¡Mira hijo!, “Manolete” es un torero de Córdoba que lo ha matado un toro en Linares”. Rafael no sabía lo que era un toro bravo, ni un torero. Con lo de “Manolete”, de lo único que se enteró es que habían suspendido las clases en su colegio. En noviembre del 1956 comienza a dar sus primeros capotazos en la finca del ganadero don Fermín Bohórquez. Lo vio torear “El Pasmo de Triana”que le mandó a sus dos hermanos Pepe y Bernardo Belmonte a recogerlo a su casa con su coche, para luego llevarlo a su finca… le esperaban doce vacas para él solo. Pasaron los días y seguía yendo a por él, el chófer con el coche del maestro. Al término de un tentadero Belmonte le invita a su casa y le da de comer. Paula continuó frecuentando la casa de Juan Belmonte del que aprendió sus movimientos, le escuchó hablar, lo vio comer, fumar, tomó sus consejos… “Rafael de Paula” decía que Belmonte que era su Dios profesional.


La primera vez que viste el traje de luces fue en la bicentenaria plaza de Ronda (Málaga), el día 9 de mayo de 1957 y con picadores lo hace en su Jerez natal el 2 de mayo de la temporada siguiente, para despachar un encierro de Juan Belmonte en unión de Antonio González y Juan García “Mondeño”. Hace su presentación en el ruedo madrileño de Las Ventas en fecha posterior al 6 de septiembre y no pasa de discreta su actuación con ganado de Antonio Pérez de San Fernando (con un remiendo de Tomás Prieto de la Cal). Completaron el cartel aquella tarde el también gitano Curro Puya y Juan Vázquez.

Toreando a la verónica

Una media verónica sensacional

Otra del mismo color


Tras participar en 20 novilladas en el año 1960, toma la alternativa el 9 de septiembre en Ronda, en el transcurso de una corrida goyesca, apadrinado por el madrileño Julio Aparicio y el rondeño Antonio Ordóñez de testigo de la ceremonia. Se lidiaron toros de Atanasio Fernández y el nuevo doctor cortó una oreja de cada uno de los que formaron su lote. Muy contados contratos cumple en aquella época. Un par de ellos en el año 1960 y 1962, cinco en 1961 y diez en 1964, en cuyo 28 de junio actúa como único espada en Jerez de la Frontera ante el entusiasmo de sus paisanos, que le otorgan las dos orejas de sus dos primeros enemigos y una de cada uno de los cuatro restantes, todos del hierro de Salvador Guardiola.

  Toreando con la derecha

 Hondura en este derechazo     

Catorce años más tarde confirma la alternativa en Madrid, (28 de mayo de 1974). El diestro gaditano José Luís Galloso le cede la muerte del toro “Andadoso” de José Luís Osborne, en presencia del salmantino Julio Robles. Esa tarde tuvo una actuación desigual, pero fue unánimemente ovacionado al realizar el llamado “quite del milagro". (plasmó cinco lances a la verónica, que quedó para siempre en la memoria del aficionado madrileño). En octubre de ese mismo año 1974, en la plaza de Carabanchel, alterna con Antonio Bienvenida y Curro Romero, en la lidia de cinco toros de Fermín Bohórquez y uno de Juan María Pérez Tabernero.

 Una trinchera de escándalo


Magnífico natural

En el primero de su lote obtiene un gran éxito al torear magistralmente con capote y muleta, y a pesar de no culminar la faena con el acero le otorgan las dos orejas de su enemigo. Mucho le valió tan ruidoso triunfo en lo sucesivo, pasando de ser un torero solo conocido en Andalucía a actuar en ferias importantes en los años siguientes. Torero de sensibilidad extrema, de los llamados de pellizco, puro arte, de no sobrado valor, con las desigualdades propias de los lidiadores de la raza calé. Para desarrollar su muy personal toreo precisa de la plena colaboración de un toro de características bien definidas, de los que entra muy pocos en el saco. Había que esperarlo y verle muchas tardes hasta dar con esa faena que él prodigaba de tarde en muy tarde. Esa excepcional faena por todos esperada, la llevó a cabo el 17 de mayo del 1979 en su Jerez de la Frontera con el toro “Sedoso”, de la ganadería del Marqués de Domecq, presenciada por Curro Romero y Emilio Muñoz, compañeros de cartel.


Como tantas veces Curro le tapa


Tan extraordinario toreo exhibió ese día que, poco más tarde, fue colocada en el citado coso una placa de bronce conmemorativa de tal hazaña, premiada, como es natural con las dos orejas y el rabo del astado. El 27 de enero de 1980 va a México y confirma la alternativa de manos de Curro Rivera que le cede el toro Caramelo de la ganaderia de Cabrera, con César Pastor de testigo de la ceremonia.


Curro levantando la moral del jerezano .

Por los altibajos propios de su manera de ser en 1986 solo se viste de torero en nueve ocasiones, continuando en escala descendente hasta que en 1994 torea tres tardes y en 1998, lidia una sola corrida. El 4 de octubre torea un festival benéfico en Tijuana (México), y el novillo le da una tremenda paliza que tuvo que pasar a la enfermería antes de acabar la lidia. A pesar de sus famosas espantás, fue una figura requerida y habitual en los cosos de España y América, con tardes buenas, malas y medio ocres, pero desprendiendo siempre “algo" que lo envolvía en el misterio. Ya muy veterano, su nombre continuaba despertando interés en cualquier feria de importancia. Tanto fue así, que el 18 de mayo del año 2000, toreó en la Feria del Caballo de su Jerez natal y al acabar la corrida, decidió cortarse la coleta y abandonar el toreo, pero más tarde cambió de opinión y de nuevo tomó la decisión de continuar en el toreo.


Antes del paseíllo

Paula lo tuvo en la mano y supo hacerlo. Tras dos décadas de permanecer en una buena posición en el escalafón de matadores, en el año 1985, ocupó las primeras páginas de los medios de comunicación por haberse tomado la justicia por su mano, a raíz de una supuesta infidelidad de su esposa Marina Muñoz, con un exfutbolista del Cádiz CF.


Rafael de Paula y su esposa Marina Muñoz, antes de la separación.

Rafael Soto Moreno “Rafael de Paula”, había contraído matrimonio con Marina Muñoz Miralles (hija de su primer mentor, el torero Bernardo Muñoz, “Carnicerito de Málaga”, y de la bailaora Soledad Miralles que también vistiera el traje de luces durante las temporadas 1934, 1935 y 1936). Al parecer su esposa, mantenía relaciones con el ex jugador de fútbol José Gómez Carrillo, que fue acuchillado en la puerta de su casa por José Rodríguez Zafra y Oswaldo Prado Jiménez, que con un punzón le hirieron levemente en el abdomen. Según se demostró Rodríguez y Prado fueron contratados por el torero a través del empresario Enrique Vidarte, que también fue encarcelado con los autores directos de la agresión. El hecho, ocurrido el 8 de marzo de 1985, no fue denunciado por Gómez Carrillo, (por entonces gerente del casino "Bahía de Cádiz), pero el juez Manuel Grosso de Herrán actúa de oficio y, una vez detenidos en Salamanca los autores de la agresión, ordena el ingreso en prisión



del torero “Rafael de Paula”, al finalizar la corrida de El Puerto de Santa María. Dieciocho días en prisión dieron lugar a un gran revuelo, manifestaciones múltiples y apoyos desproporcionados que llevaron a la Junta Directiva de la Asociación Gitana de Jerez a decretar el cese de su presidente Rafael Fernández Suárez por las acciones llevadas a cabo en favor de “Rafael de Paula", convocando una manifestación de gitanos frente a la casa del juez con recogida de firmas. Una vez instruido el sumario, la sentencia fue de culpabilidad por lo que el diestro “Rafael de Paula” fue condenado a dos años y un mes de prisión mayor. El 1 de abril de 1986 el torero sale de la cárcel en libertad provisional mediante el depósito de una fianza de un millón de pesetas, y cumple sus tres promesas: visitar a su madre, salir de nazareno en la cofradía jerezana del Prendimiento y torear el Domingo de Resurrección en la Real Maestranza de Sevilla.

Esta corrida se celebró el 17 de abril con toros de Torrealta llevando de compañeros a Curro Romero y Lucio Sandín que tomaba la alternativa. Esto decía Filiberto Mira en la crónica de ese día: “Rafael de Paula respondió expectación que despertó. Aunque vestido de negro y plata, su tarde ha resultado de blanco y oro, que son símbolos de pureza y arte. Miles de jerezanos en los tendidos y en su honor, una explosión de humanidad de un público que ha querido en todo momento consolar al doliente corazón de Rafael. Ha sido Sevilla, en esta ocasión, como un pañuelo de fina seda para enjugar las lágrimas de este genial artista en doloroso trance”… Dio una vuelta al ruedo y fue despedido con una clamorosa ovación al besar el albero maestrante.

El 11 de mayo cortó cuatro orejas a los toros de Jandilla que se lidiaron en Jerez de la Frontera a plaza llena, y con paletadas de cal y arena ha continuado la carrera de esté gitano roto por los celos y sus pocas facultades físicas. Pero cuando le viene la inspiración ni siquiera importa que sus rodillas sean de cristal. Hubo ratificación de la sentencia por parte de la audiencia de Cádiz, en diciembre de 1994, el Tribunal Supremo confirma la pena de dos años de condena a “Rafael de Paula” como inductor de un delito de allanamiento de morada y lesiones en la persona de José Gómez Carrillo. El torero pasó treinta y cinco días en la prisión de El Puerto de Santa María y luego, en régimen abierto y libertad condicional hasta que logró la definitiva en 1996.


Esperando la salida

“Rafael de Paula", había cumplido con la justicia, salió y continuó con su profesión hasta que dijo adiós al toreo. Más tarde defendió los intereses profesionales del diestro “Morante de la Puebla” y también recibió el homenaje de la afición madrileña.


Apoderado y poderdante

El 15 de febrero del 2002, fue galardonado con la Medalla al Mérito de las Bellas Artes en su categoría de Oro, y en el 2012 recibió el Premio Nacional Universitario de Tauromaquia Joaquín Vidal concedido por el círculo Mazzantini.

Por último, al capítulo de errores de su historia mas negra, habría que sumarle el triste episodio vivido en Ronda en el año 2012, el día que se le hacía entrega de la “Llave de Oro del Parador” por iniciativa de la agrupación “Los amigos de la Goyesca”, compuesta por clientes del citado establecimiento y aficionados taurinos, a la vez que se presentaba un libro escrito por su hijo. Ese día se le cruzaron los cables y despotricó del director del Parador de Ronda Gonzalo Fernández, (por falta de atención y delicadeza con unas señoritas que se encontraban de pie en la sala), continuó desbarrando del pintor Humberto Parra, creador de la imagen que sirvió para ilustrar la carta de invitación a la gala, inspirada en el torero Antonio Ordóñez, del que dijo que no era pintor y que no sabia pintar. Acto seguido cuestionó la autoridad de la alcaldesa de la ciudad rondeña María de la Paz Fernández y, por último, arremetió duramente contra el libro de su propio hijo Jesús Soto de Paula, arengando a los presentes a que no lo comprasen porque no era verdad lo que en él se decía. “Y ya estoy en Jerez de la Frontera dónde se comen las papas enteras”…dijo. Se levantó y se fue de la sala. Paula... en estado puro.

Continuará…


Antonio Rodríguez Salido. –

Compositor y letrista.-

Escalera del Éxito 176.-



Jose Luis Cuevas

Montaje y Editor

Escalera del Éxito 254.-

Una tarde con Curro


¡Admiración! de un torero a otro.


Genio y figura


Cayetano de Julia y Rafael de Paula.


Entrega de la placa en el Club Milán


De Tertulia con  Curro Romero, muchas tardes compañeros.


Paula, Manzanares y Ojeda,


Con Atenciano, Curro y su hijo Manuel Jesús.


Un mano a mano ante los micrófonos con su compañero Ortega Cano,


Suma y sigue...


Otra de lo mismo