sábado, 22 de noviembre de 2025




Toreros Gitanos

Dinastía los “Gallo”

Rafael Ortega Gómez “Gallito”.-







NUMERO 39

Su abolengo taurino no puede ser más cualificado. Rafael Ortega Gómez “Gallito”, poseía dentro de su ser todo un ritual de gracia gitana. Fue el último eslabón de aquella soberbia y mágica cadena dinástica de los “Gallo”, fecunda en torería. Nació en Sevilla el 22 de enero del 1917. Nieto del señor Fernando “El Gallo", sobrino de Rafael, Fernando y José, e hijo de Gabriela Gómez y de Enrique Ortega “El Cuco", banderillero de su cuñado “Joselito”. Vive una infancia incipiente en el toreo por el obligado ambiente familiar. Llega al toreo precedido de tan prestigioso propagandista como su tío Rafael “El Gallo", que con edad de nueve años, le lleva a la ganadería de Murube, donde es invitado por el ganadero a dar unos capotazos. El hijo de “El Cuco”, no puede manejar aquellos capotes de tanto peso para su edad, por lo que se quita el abrigo y con él, le pega cuatro lances a una becerra que hace que su tío Rafael “El Gallo”, lo coja en brazos y exclame: “Va ser torero, y güeno. “¿Que le ha visto usted Rafael?”. Le pregunta el ganadero y “ El Gallo" responde: “Esas cosas que no vemos ná má que nosotros.”


"Gallito" a los tres meses de edad, en brazos de su tío "Joselito", junto a su padre "El Cuco".

En aquellos años, su tío hace las maletas y se marcha a América y el pequeño Rafael se queda huérfano, taurinamente.

Va pasando el tiempo y a los once años mata su primer becerro en Morón de la Frontera del que tiene un recuerdo imborrable. Después de torear brillantemente al becerro le entra a matar con unas ganas enormes y cuando se deshace la reunión comienza a buscar por el suelo… y un banderillero le dice: “Pero, ¿Qué buscas?.. “La espada hombre…la espada”. ¡No te preocupes, la lleva el becerro dentro…”. Miró y enseguida vio como el animal caía rodando sin puntilla.


Vistiendo de luces por primera vez  con trece años.

Va a tentaderos, mata becerros en festivales y como cada día despertaba más la atención, entre la gente del toro, a los trece años le ofrecen vestir por primera vez el traje de luces.

Por entonces don Manuel Bienvenida quiso que “Gallito”, formara cuadrilla con su hijo Rafaelito. Pero al ser éste asesinado, el 17 de marzo de 1933, por quien se decía ser su apoderado, Antonio Fernández Gallego, no pudo cuajar el proyecto. Al fallar ésta cuadrilla, “Gallito” comienza a torear de nuevo solo, logrando grandes éxitos, en las plazas de Andalucía; entre ellas Granada, Cádiz, Jerez, Málaga etc.


Con Marcial Lalanda, Belmonte, y Pepe Luís Vázquez.  Corrida de Beneficiencia, Madrid.

Sale de Andalucía para hacer su presentación en Valencia, en un festival organizado por el célebre club “El Gallinero”, en honor de todos los “Gallo”, tan queridos en esa tierra. Esa tarde arma un gran escándalo y, como resultado, le vuelven a contratar para matar dos novillos al domingo siguiente cobrando siete mil pesetas, cuando por aquellas fechas una figura del toreo cobraba doce mil. Al año siguiente regresa Rafael “El Gallo” de América y su sobrino se marcha con él, y sigue toreando novilladas sin picadores, muy pocas, porque su tío no quería que se separase de su lado. “Gallito" torea en varios pueblos de Andalucía llevando de compañero de cartel a Juan Belmonte Campoy hijo del “Pasmo de Triana”. Al final del año 1935 va Barcelona a la Feria de La Merced, y debuta en novillada con picadores siendo sus compañeros Mario Cabré y el mexicano Silverio Pérez, los novillos de Pérez Tabernero. Como esto fue a finales de septiembre “Gallito", deja de torear más ese año.


"Gallito" en su casa de Sevilla, con su tío Rafael "El Gallo"  y un amigo de ambos.

En el 1936, en la Feria de Abril de Sevilla, hace su presentación como novillero, con utreros de la ganadería de Juan Belmonte, obteniendo un éxito enorme. Corta orejas, lo pasean a hombros y así le llevan hasta su casa. Ese año torea catorce o quince novilladas más hasta el mes de julio que, estalla la guerra española y ahí se corta , momentáneamente, su carrera.



Al siguiente año (1937), y durante la contienda, ya comienzan a organizarse festivales y “Gallito" torea junto a un torero estupendo que todo el mundo conoce, Pepe Luís Vázquez, quien por entonces ya deja la tarjeta de visita de su gran calidad de artista del toreo, acaparando los dos novilleros la atención de todos los públicos, y dándose el caso, de torear juntos quince o veinte novilladas en Cádiz, Jerez, Puerto de Santa María, Huelva, entre a otras, donde tuvieron que poner trenes especiales desde Sevilla. Los dos años siguientes, continuaron siendo la pareja más importante y de más cartel.

En el 1938, acaba la Guerra Civil en España y, el 23 de julio del 1939, “Gallito" trenza su primer paseíllo en el ruedo de las Ventas con Ricardo González y Pepe Luís Vázquez. El éxito es rotundo, resonando como un clarinazo en todo el orbe taurino, que tiene su eco para acompañarle en su toma de alternativa del día 22 de septiembre de 1940, en Barcelona. Ceremonia que corre a cargo del maestro Marcial Lalanda con Domingo Ortega y Pepe “Bienvenida”, en corrida de ocho toros, cuatro de don Alfonso Sánchez Fabrés y cuatro del Conde de la Corte. El toro de su doctorado pertenecía al primero de los ganaderos, era negro de capa y se llamaba “Pegajoso".



El 6 de octubre siguiente se la confirma en Madrid su mismo padrino de alternativa, Marcial Lalanda, con toros de don Antonio Pérez de San Fernando, completando al cartel Curro Caro y Juan Belmonte Campoy. Siete días después, o sea, al domingo siguiente, “Gallito", vuelve otra vez a Madrid, con Marcial Lalanda, para otorgarle la alternativa a Pepe Luís Vázquez, corrida por cierto, de muy gratos recuerdos para Rafael, al cortarle la oreja a un toro en medio de un tremendo aguacero. Sería aquel ruido dulce del sonido del agua, lento y armonioso, el que inspirara al artista que había dentro de “Gallito” y despertara en sus entrañas un toreo enjoyado de gran belleza, que quedó clavado en las retinas de los ojos del público aficionado, que la llamaron después, “la oreja de la lluvia”. De ahí, se va a figura del toreo.


Madrid. Un desplante torero, al toro "Cenicero".

El 1941, fue su mejor año cortando orejas en todas las plazas de España. Vuelve en el mes de junio de nuevo a Madrid y corta orejas en tres corridas consecutivas y el día 10 de julio, quizá fuera uno de los mayores éxitos de su vida en la corrida de la Prensa con el toro “Cenicero”, de Antonio Pérez Tabernero. Ese año toreó otro toro en Vitoria en una corrida de Galache, con Vicente Barrera y “Manolete”, en tarde memorable, ya que cortaron las orejas, rabos y patas a cinco, de los seis toros lidiados.



Tardes de estar cerca del testuz, con sus veinte y pocos años que resonaban a gloria, tardes en la que se heló el espinazo y se detuvieron pulsos. Otras, en distintos cosos, no corrieron igual suerte. En las primeras, fue juventud quemada que hizo arder con entusiasmo gradas y tendidos, mientras desplegaba una teoría de pases clásicos llenos de arte, de gracia y salero.

En 1942, da el salto América y torea en Venezuela y Colombia con honorarios muy estimables, contratado por el taurino sevillano Andrés Gago, representante de la empresa. Buen torero, buena planta, buen estilo, queriéndose gustar, aunque en ocasiones medroso antes los toros, y es que este Ortega Gómez heredó, solo en parte, las glorias de los Gómez Ortega. Dentro del balance desigual de actuaciones a través de su carrera taurina, en 1942 torea 37 tardes, 19 en el 1943 y 11 en 1944.


Primera corrida de 12 toros en la Plaza de Barcelona. Año 1941.


En este último año, Rafael Ortega “Gallito", va por primera vez a Méjico con cuatro corridas firmadas y acaba toreando dieciocho. Dos años después firmó otro contrato para el mismo país, que no pudo cumplir por la ruptura del Convenio Hispano-Mejicano. En la temporada de 1946, interviene en solo nueve corridas. Su irregular trayectoria tiene su punto más culminante, el 15 de mayo de 1947, en el ruedo madrileño de Las Ventas. Desafortunado, desconfiado, recibe los tres avisos presidenciales y el toro vuelve vivo al corral. Esa tarde, “Gallito" cantó “la gallina”.


Precioso cambio de mano por la espalda de "Gallito".

Todo cuanto prometía en sus comienzos, fue diluyéndose como un terrón de azúcar en un vaso de café, por su continua falta de decisión ante los toros. Fue una pena, la hora bruja le pasó pronto y se le fue el compás. Aunque tendríamos que decir que “Gallito", pudo en tarde inspirada, acabar de un plumazo con todos los toreros que estuviesen a su vera, en vez de parecer como un torero menor. Cuando se estiraba con las rojas percalinas, lograba momentos de gitanísimo pellizco. Su toreo tuvo la evidente voluntad de pureza y la raigambre de su propia raza.

Venía de familia de larga estirpe taurina, y, tanto él como su tío Rafael “El Gallo", tuvieron la difícil virtud de definir la gracia: “Un don que como la elegancia cuando se tiene se derrocha, y cuando no, es inútil tratar de adquirirla”. Su última corrida qué toreó fue en el año 1951, en Sanlúcar de Barrameda, con Antonio Ordóñez y su hermano Cayetano.


Magnífico natural ayudado de Rafael Ortega "Gallito", a un bravo animal en Barcelona.

Una vez pasado el tiempo, enfermo y aburrido, le llaman para ejercer de técnico o consejero del matador de toros sevillano Diego Puerta. Comienza por ir a las ganaderías a escogerle corridas de toros y hablar con las empresas para posibilitar las contrataciones, y dado su gran conocimiento de los entresijos del mundo del toro y sus exigencias ante los empresarios, pronto pone al torero en un dinero fuerte.

Más tarde, libre de compromisos, es reclamado para llevar los asuntos taurinos de Manuel Benítez “El Cordobés”, quien llega a tener una fe ciega en él, a tal extremo que el torero de Córdoba repetía con cierta frecuencia: “Gallito” me defiende más que si fuera su propio hermano”.


Rafael Ortega Gómez "Gallito" dispuesto a echar el paseíllo. Año 1967. Esa tarde toreó y mató su último toro en la Maestranza  de Sevilla.

Y esta fue, a grandes rasgos, la vida de un torero, nieto, hijo y sobrino de grandes colosos del toreo, que no alcanzó la gloria torera, ni el sitio que le hubiese correspondido, en la profesión más bonita del mundo. Lástima que no resistiera la inevitable comparación con su estirpe.

De la misma raíz

y del mismo “gallinero”,

de igual perfil

de los grandes toreros.

“Cuco”, llamarle quisieron

¡que no se llame “Gallito”!

Sí “Gallo" todos nacieron,

y tenían los mismo apellidos…

Compás, arte y sentimiento…

dulce, armonioso y lento…

¡torero! de “corte” exquisito,

se llamaba Ortega Gómez

y se apodaba “Gallito”.

Antonio Rodríguez Salido. –

Continuará…

Antonio Rodríguez Salido. –

Compositor y letrista. –

Escalera del Éxito 176.-





José Luis Cuevas

Montaje y Editor

Escalera del Éxito 254




Herencia de familia.

"Gallito" en el centro, con "Armillita" y Gregorio García, Ciudad de Juarez- México.

"Gallito" llega a México y brinda con el empresario que va a recibirle.

Con su tío Rafael "El Gallo" e Ignacio Sánchez Mejías.


En el barco. Viaje de Nueva York a Lisboa.

Con "Cagancho", "Gitanillo de Triana" y Bienvenida, en  barco hacía México.


viernes, 21 de noviembre de 2025

 

TERTULIA “TERCIO DE QUITES” DE CÓRDOBA

 Por Antonio Luis Aguilera   


Rafael González Chiquilín visita Tercio de Quites. Foto Marogo

REVISTA  DIVERSA EL CALLEJÓN CÓRDOBA



NUMERO 38

 El lunes santo de 1985 coincidí con mi amigo y maestro Pepe Toscano en la taberna de Pepe Salinas de la Puerta de Almodóvar. Me propuso que fuera crítico taurino en Radio Mezquita, emisora local de la Cadena Rato en Córdoba, que años después se denominaría Onda Cero Radio. Con no poca osadía y confiando en mi afición acepté realizar un programa en directo, de una hora de duración, que se emitiría los jueves a las diez de la noche anunciado como Tercio de Quites, espacio que mantuve en antena varios años con frecuencia semanal, hasta que la nueva cadena comenzó a restringir las desconexiones locales y los toros pasaron a un segundo plano, pues solo interesaban en la feria de mayo por los ingresos de publicidad que entonces generaban, y el medio optaba por transmitir en directo una tertulia a medio día, con participación de los protagonistas del cartel, y las corridas desde la plaza. Mi vinculación con la emisora se mantuvo hasta 1994, reapareciendo excepcionalmente en la feria de 2006 a petición de la misma, al tratarse del último ciclo taurino que acogía en sus dependencias antes de su demolición el Hotel Meliá Córdoba —el hotel de los toreros— donde tantas tertulias radiofónicas tuve el privilegio de moderar, y tanto aprendí escuchando a los sabios hombres del toro.


Visita de la Tertulia Tercio de Quites a El Toruño de los Guardiola. Foto: León

Pero volviendo a los inicios, cuando los jueves a las once de la noche terminaba la emisión de Tercio de Quites, me agradaba invitar en la taurina Taberna Coto a los invitados que habían sido protagonistas del programa. De forma distendida, con unas cervezas y las exquisitas tapas que salían del conocido como rincón de Ordóñez, continuaba la conversación de toros en una improvisada tertulia, a la que se sumaban los dueños de la taberna, los excelentes aficionados Ramón y Pepe Arranz. Lo que nació de forma natural fue trascendiendo entre los aficionados al toro y cada jueves aumentaban los asistentes, hasta que por falta de espacio físico decidimos celebrarla en establecimientos amplios y otro día de la semana para comenzar y terminar antes. Esta tertulia sería conocida con el nombre del espacio taurino que la alumbró, y a ella se fueron incorporando selectos aficionados. A partir de 1987 decidimos formalizar las reuniones semanales, que se celebrarían todos los lunes siguiendo el calendario del curso académico. De esta forma, sin protocolos ni papeleos en el registro de asociaciones, porque nunca hubo estatutos ni cargos, con la puerta de acceso siempre abierta para los que quisieran entrar o salir, comenzó su navegación por las rutas del toreo Tercio de Quites. 


Tertulia con becerristas desde el Hotel Meliá-Córdoba. Foto Marogo

Durante más de tres décadas, por la tertulia han pasado muchos y variados personajes del mundo del toro; unos célebres, desplazados expresamente a Córdoba para compartir una noche de toros, otros que sin alcanzar tanta celebridad también tenían su historia que contar. Lo que había empezado como una tertulia radiofónica se había convertido en otra presencial de tres horas de duración. Un auténtico privilegio para los tertulianos que tuvieron la oportunidad de escuchar tantas lecciones magistrales de ganaderos, toreros, apoderados, cirujanos taurinos, críticos, novilleros, picadores, banderilleros, mozos de espadas, profesores de la Universidad… Todos los que generosa y gentilmente acudieron a nuestra llamada, para que aquellos que supieran aprovecharlo se dejaran empapar como esponjas con sus palabras. Esta fue la filosofía de Tercio de Quites, la misma que expresa Alberto Cortéz en los versos de su canción Qué suerte he tenido de nacer, cuando el inolvidable poeta argentino añadía: para callar cuando habla el que más sabe, aprender a escuchar, esa es la clave, si se tienen intenciones de saber.


Tertulia radiofónica con Enrique Ponce. Foto Marogo

Tuvimos la inmensa suerte de moderar estas tertulias durante más de treinta años, para alimentar nuestra afición con tanto personaje inolvidable que compartió con el grupo sus conocimientos, su humanidad entrañable, su siempre nostálgico paso por el toreo, y reverdecer sueños e inquietudes, miedos y momentos inolvidables, forjas de triunfos y fracasos, huellas de emociones que jamás habían contado, o anécdotas que no recogen ningún libro, saboreando pequeños sorbos de fino que propiciaban su locuacidad en aquellas lecciones únicas, que difícilmente se pueden aprender sin los testimonios de los sabios hombres que dedicaron su vida al toro, los que generosamente acudieron a nuestra llamada para regalarnos una noche mágica, presidida por el respeto y la admiración de un grupo de aficionados a los que abrieron de par en par las puertas del alma.  


El maestro José María Martorell. Foto Marogo

Difícil resulta seleccionar algunas de las muchas que afortunadamente vivimos, pero a modo de ejemplo rememoramos la protagonizada por el matador de toros José María Martorell, cuya amistad caló profundamente en el alma de la tertulia. El inolvidable maestro, que con palabras justas explicaba perfectamente el toreo, gustaba narrar todos los resortes de la lidia, defender con orgullo la dignidad que nunca debe perder el espada al ejecutar la suerte suprema, o la obligación de este de hacer el primer quite sin delegar en un banderillero, remachando que en su época las ganaderías ahora denominadas duras eran habituales, y que había que matar de todos los encastes porque eran matadores de toros. Entre las anécdotas narradas por este gran torero, que tras la tragedia de Manolete en Linares fue capaz de abrirse paso hasta colocarse entre las figuras, había una que le gustaba narrar con satisfacción y cariño. Recordaba como un atardecer, siendo adolescente, a la vuelta de un tentadero celebrado en las Cuevas de Altázar, donde había logrado dar unos pases como aficionado, Manolete, que había dirigido la faena campera, lo reconoció al pasar por la puerta de su casa, en el barrio de San Cayetano junto a la plaza de la Lagunilla, y verlo sentado en el bordillo del portal. El Monstruo lo saludó con dos palabras —que cordobés es eso de hablar poco y pronunciar las palabras justas— que Martorell nunca pudo olvidar: ¡Adiós, torero! Sólo el destino conocía el alcance de la sentencia que Manuel Rodríguez había pronunciado.

—¿Imagináis –decía el torero cordobés– lo que significó para mí siendo un chaval que ese Monstruo me llamara torero...?

Fue tan enorme el cariño de los aficionados de Tercio de Quites por el torero más representativo de Córdoba tras la muerte de Manolete, que a su muerte decidimos instaurar el trofeo que lleva su nombre e imagen, obra magistral de los hermanos Rafael, Pepe Pedro García Rueda, que colaboraron desinteresadamente en modelar el busto del torero.


Tertulia con Paloma Bienvenida, su hijo Gonzalo, Manuel Cano El Pireo, Juan Ortega y Jorge Fuentes. Foto Q. Cano

Hablar de toros callando cuando habla el que más sabe, esta fue la partida de nacimiento de Tercio de Quites, la brújula que durante más de tres décadas ha guiado el destino de un grupo ensamblado por la afición al toro, que desgraciadamente fue viendo caer hojas de sus ramas, aficionados entrañables que fallecieron, y observar con naturalidad como la puerta de la tertulia se abría para que otros compañeros se marcharan. De momento, el Covid-19 ha interrumpido la actividad taurina del grupo después de tantos años, pero la veterana tertulia volverá a hacer camino al andar para seguir hablando de toros cuando las circunstancias lo permitan, y volver a sentir el embrujo del toreo hablado y escuchado en mágicas noches acompañadas del tintineo de los catavinos, que suavemente rompen el silencio para que entre sorbitos de fino fluyan los más íntimos y taurinos recuerdos. 




jueves, 20 de noviembre de 2025

 




 “MANOLETE” EN EL RECUERDO


Mañana día 29 de agosto, se cumplirán setenta y cuatro años de la muerte en Linares del grandioso torero cordobés, Manuel Laureano Rodríguez Sánchez “Manolete”. Qué no se habrá dicho y escrito durante más de diez décadas de este figurón del toreo.

Pero bueno yo también, como un aficionado más, me hago eco de lo publicado por tantas y tantas ilustres plumas, para contribuir modestamente a su memoria, destacando de entre las muchas cualidades que le adornaban, la gran personalidad y la grandeza de este enorme torero, nacido en el barrio de San Miguel de nuestra ciudad cordobesa.


Manolete, Arruza y Gitanillo de Triana

Así que a partir de estos momentos, nos encontramos ya apostados en el horizonte de la revisión del papel que ejerció Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” durante su vigencia como Matador de Toros y al que en vida se le criticó y se alabó por igual en ambos sentidos.


Hoy, las perspectivas deben ser distintas y suficientes como para entender que durante su dominio fue el mejor torero de su época. “Manolete” llevó a sus últimos límites la transformación iniciada por Juan Belmonte. Su majestuosidad, su empaque y elegancia, daban crédito a la frase que dijo el maestro Juan Belmonte: “Para ser un buen torero, no solo hay que serlo, sino parecerlo”. Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” fue el arquetipo de esos toreros a los que aludió el “Pasmo de Triana”. Creo que existe por ahí una foto, que vi una vez -no sé con seguridad si fue en la taberna “Almoguera” o tal vez en “Casa Vidal” C/



Mayor de Santa Marina- donde “Manolete” está junto a Gitanillo de Triana y Carlos Arruza, vestidos de calle. Daba gusto mirar aquella fotografía para contemplar la elegancia de los tres toreros impecablemente vestidos: trajes de alpaca cruzado, camisa de cuello almidonado, corbatas de seda y zapatos a la última moda. ¡Qué elegancia y que porte! Así eran los toreros de antes, bien vestidos en el ruedo y en la calle. Sabían comportarse con elegancia en los más exigentes ambientes de la sociedad y por ello eran invitados permanentemente a las celebridades, en el campo artístico, político, social o gubernativo. Estamos seguros que Juan Belmonte, no se equivocó al pronunciar aquella famosa frase.


Manolete y Arruza

En el haber de “Manolete” figura haber sido, el espada que más categoría ha dado a la corrida de la Beneficencia de Madrid. Los antiguos aficionados aún recuerdan todas sus actuaciones y en especial la de los años 1944,1946 (única toreada por él en España en ese año) y la del 1947, su última actuación en Madrid, unos días antes de su mortal cogida en Linares.


Del toro al infinito: BENEFICENCIA DE 1946: 70 AÑOS DE UNA GRAN CORRIDA DE TOROS.


Pepín Martín Vázquez, Manolete y Gitanillo de Triana.


Antonio Rodríguez Salido.

Compositor y letrista. -

Escalera del Éxito 176.-


José Luis Cuevas

Maquetador y Editor

Escalera del Éxito 254.




lunes, 17 de noviembre de 2025

 

REVISTA  DIVERSA EL CALLEJÓN CÓRDOBA



NUMERO 36

Toreros Gitanos

Dinastía Fernández

Cayetano Fernández Fernández.-


La noche y el día se desposaron, la gracia gitana, el cante por soleá, y la sonrisa de oro, celebraban el nacimiento del calé Cayetano Fernández Fernández, “Cayetano de Julia". De ascendencia taurina (hijo de novillero, su tío matador de toros, el andujareño Herminio Fernández y también su primo Juan de Félix). Viene al mundo el 28 de agosto de 1968 en la cuidad de la Mezquita. Cordobés y romaní, y en sus ojos brillan los rayos de sol de su alegre Andalucía. Desde churumbel le tenía enajenado el sueño de ser torero. En Priego de Córdoba viste de luces por vez primera, el 5 de septiembre de 1984. Como la guitarra que desgrana arpegios moros y el cordelaje trinos y trémulos como los rayos del sol en primavera, el torero cañí, interpreta su cante torero y el aire de la serranía le trae la flor del éxito.


En Priego de Córdoba

Vive un alba de esperanzador horizonte y desparrama aroma de torero caro por distintos redondeles, que le lleva a torear ochenta novilladas sin picar hasta que debuta con los montados, el día 6 de febrero de 1988 en Motril (Granada), llevando como compañeros de terna a Juan Carlos Caro y al sevillano Domingo Valderrama. Las reses son del hierro de don Diego Romero Gallego, de Alcalá de los Gazules, (Cádiz). Hasta la alternativa, Cayetano de Julia, torea un total de sesenta novilladas picadas repartidas entre España, Francia y Portugal, consolidándose como un torero artista, gitano, de corte apaulado, al que no todos los toros le ayudan, dado su peculiar estilo y forma de entender el toreo, sin duda alguna, expresivo y con fundamento.



El 23 de octubre de 1994, hace su presentación con caballos en Madrid coincidiendo en el cartel con su paisano José Romero y Alberto Elvira, con ganado de Barcial. Y aunque Cayetano deja destellos de su buena clase torera, no puede lograr el triunfo que tanto necesitaba, al no tener suerte con su lote, en tarde ventosa y con lluvia.


Cartel de la alternativa

Después torea dos novilladas más y, cómo dicha amada, en el umbral de la feria, logra tomar la alternativa en su ciudad natal (Córdoba), el 23 de mayo de 1995, de manos de Rafael Camino, actuando de testigo su paisano Rafael Jiménez González “Chiquilín". Los toros eran del hierro de Murteira Grave.

El de la ceremonia figuraba en la tablilla colgada en la puerta de toriles con el nombre de Málaga, 609 kilos de peso y el número 43 marcado en el costillar. El público paisano lo acoge con curiosidad y esperanza, pensando que puede desarrollar el arte en la línea de genialidad de los toreros de su raza, pero al estar poco toreado y la tremenda dificultad de matar dos toros de una ganadería de las consideradas duras, obtiene en razón a su valentía, cariñosos y fuertes aplausos. Y ¡misterio!, la suerte le vuelve a ser esquiva. La ilusión se quiebra, como caña de maíz azotada por el viento huracanado, con olores de tragedia. El torero tiene que ingresar en la Clínica Universitaria de Pamplona para ser intervenido de cáncer de colon, extrayéndole un metro del intestino grueso, quedando a posteriori completamente limpio. Después de numerosas sesiones de radioterapia y quimio, reaparece en el año 1997 para torear en un festival en la ciudad alcarreña de Guadalajara, cortando los máximos trofeos (dos orejas y rabo), después de realizar una extraordinaria faena.



Qué breve es la claridad al igual que la existencia de las flores, ¡que poco dura la ilusión y la ventura! Ya no vuelve a torear hasta el año 1999 que contrata dos corridas en Fuenguirola (Málaga), alternando con Ricardo Ortíz y Pedro Pérez “Chicote de Granada”, con ganado de Flores Albarán e Isaías y Tulio Vázquez respectivamente, cortando en cada corrida tres orejas y saliendo a hombros de los aficionados que llenaron los tendidos.


Cayetano y Rafael de Paula.

En el 2002 por la amistad que le une a su padre con el que fuera novillero Mariano Fernández, más conocido “El Gitano Rubio", pasa ese año en Sanlúcar de Barrameda entrenando con el maestro Rafael de Paula. Al año siguiente torea varios festivales en la provincia de Málaga cortando los máximos trofeos. Tiempo de seguirillas, soleares, alegrías y otros cantares, que con guitarras y jipíos calman sus penas. Entonces decide confirmar en Madrid, le piden para ello, que haya matado al menos diez corridas de toros. Busca toros por mil sitios imposible para él. Pierde confianza y la cosa empieza a cambiar para Cayetano de Julia. No hay continuidad y la imagen de auténtico artista del toreo, se va transformando en una deformación plástica del mismo, él que sabía hacerlo como los ángeles, se ve incapaz ya de crearlo ante los bureles.

No pasa mucho tiempo en agitarse su escorzo gitano, como vara de fresno. El brillo de sus ojos se va empañando y se pregunta: ¿de qué barro estoy hecho? Entonces decide buscarse una nueva aventura, una nueva vida por otros derroteros que el horizonte vislumbrase con más claridad, y elige otro arte….el arte culinario.


Velázquez Bosco, “Casa Cayetano", situada junto a la famosa Callejita de las Flores,

Situado en un enclave previlegiado, en el mismo corazón de la judería. A tan solo unos metros de la puerta de la Mezquita de Córdoba.

Casa Cayetano", situada junto a la famosa Callejita de las Flores, donde en las paredes de su luminoso Patio morisco, colgaban tres cabezas de toro estoqueados por él y que dan fe de su arriesgada profesión. Dicho recinto, mostraba una serie de columnas y arcos califales, rodeados de cenefas con escrituras cúficas y salmos hebraicos dedicados al Dios Yahvé.


Además, Cayetano tenia el placer de presentar a los clientes de su restaurante, una carta con un muestrario gastronómico taurinísimo.




Así, para comenzar EL PASEÍLLO, les recomendaba un exquisito Salmorejo Cordobés; unos Cogollitos con ajitos fritos y pimentón, o unas Tostas de morcilla caramelizada. Nos vamos PA' LOS MEDIOS y tenemos, un Bacalao confitado en aceite de oliva; unas Berenjenas Califales con miel de caña; o el típico Flamenquín cordobés de jamón y queso. LOS REMATES CON EL CAPOTE, se compone, de Habitas babi, con virutas de jamón ibérico; Alcachofas con langostinos, o Tortilla de rabo de toro con puerros y setas. Para la faena de muleta POR ESTATUARIOS, les ofrecia: Pierna de Cordero lechal, Solomillo de ternera, o el auténtico Churrasco ibérico del Valle de Los Pedroches. POR NATURALES, viene bien: Un Arroz caldoso con Bogavante y mucho marisquito, una Paella Marinera, o un Rissoto de rabo de toro. Y para la SUERTE SUPREMA, y esto no lo dice nadie…lo digo yo, un Rabo de Toro de lidia, especialidad de la casa. (Por algo le concedieron en el 2015 el primer premio de Maestros del rabo de Toro, en el concurso promovido por la Cofradía Gatronómica del Rabo de Toro, de Córdoba.


Y…PA' REMATÁ, no quisiera olvidarme decir, que en el faldón del mostrador que daba a la calle Velázquez Bosco, (antigua Comedias) hay escrita una frase de un genial torero. Su nombre: Rafael de Paula, y dice: “El torero es como los vinos, con los años va cogiendo solera”.



Desde entonces la vida del diestro calé, transcurre tranquila y sin sobresaltos…


Antonio Rodríguez Salido. –

Compositor y Letrista.

Escalera del Éxito 176.-

José Luis Cuevas

Fotografías, Montaje y Editor

Escalera del Éxito 254.-



Unas fotos y carteles de Cayetano de Julia

Chiquilín en su peña junto a Cayetano y un amigo

Cayetano de Julia, Rafael González "Chiquilin" y Isaac Oliva.



Cayetano de tentadero en Dolores Aguirre 


Cayetano de Julia y Rafael de Paula


Paco Ojeda y Cayetano


Novillada en Almodóvar


Cayetano en Algeciras.



De tentadero en Dolores Aguirre


En Portugal en la ganadería de Murteira, le regalo el ganadero dos toros  antes de la alternativa





En Córdoba
 
Cayetano de Julia en Corella Pamplona

Tentadero en Dolores Aguirre




Fotos del interior del restaurante Casa Cayetano