miércoles, 21 de diciembre de 2016

Manolete. La culminación de un sueño (I) De Guerrita a Manolete (1ª parte)


Por Jose Morente

De Guerrita...
...a Manolete
























El pasado viernes, bajo el título genérico de "Manolete. La culminación de un sueño", y junto a Manuel Vazquez (coordinador del acto), Antonio Luis Aguilera y José Francisco Coello Ugalde (siquiera este de forma virtual), evocábamos y recordábamos, bajo la tutela de la Tertulia Taurina "El Castoreño" en el Real Círculo de la Amistad y  presentados por José María Portillo, la figura del gran torero de Córdoba, 
 
La citada conferencia a la que pusieron flamenco y sentido cierre, Antonio de Pozoblanco y Javier el Tomate, fue el aperitivo  para el paseo que, magníficamente organizado y dirigido por Antonio Luis Aguilera y con la colaboración impagable de Rafael Sánchez González, tuvimos la fortuna de poder realizar el sábado por la mañana por los rincones de la ciudad cordobesa vinculados a la memoria del genial torero muerto en Linares. Muchas gracias a ambos.
 
Lo que sigue es un resumen la conferencia que bajo el título "De Guerrita a Manolete" dedicamos a intentar desvelar el verdadero papel que jugó y juega Manolete en la historia del toreo.
 

Manolete. Figura clave en la historia del toreo

Sepultado bajo un alud de críticas, la figura de Manolete que nos presentan historiadores y aficionados está muy lejos de acercarse a la verdad.

Entender el toreo de Manolete resulta imprescindible para entender la verdadera historia del toreo. Sin entender a Manolete no se puede comprender el toreo de nuestros días.

Es más, estoy convencido que gran parte del desapego del aficionado de hoy hacia el toreo de hoy trae causa en el desconocimiento de la historia real del toreo y, sobre todo, en el desconocimiento, del verdadero papel jugado por Manolete, en esa historia.

 
Manolete no rompe el canon clásico ni transgrede el canon belmontista

El análisis del toreo, hecho desde posiciones dogmáticas y tradicionalistas, induce a confusión y error. 

Ir a la plaza a juzgar si lo que el torero hace se ajusta a nuestras convicciones previas (hechas a base de tópicos y dogmas de escaso fundamento) es ir dispuestos a no entender nada.

Solo desde esas posiciones acríticas, se explica que hayan sido aceptadas sin reservas las injustificadas críticas vertidas contra la figura de Manolete.

Manolete no tergiversa los cánones clásicos porque (al contrario que Domingo Ortega su principal impugnador), Manolete es torero de la más pura línea clásica del toreo. Tampoco puede traicionar el canon belmontista porque el toreo de Belmonte (campero y personal) le es radicalmente ajeno a su concepto del toreo. Son toreros de cuerdas muy diferentes.




Manolete en la línea de Guerrita, Joselito y Chicuelo

Manolete está en la línea torera de LagartijoGuerrita, Joselito y Chicuelo que es la cuerda del toreo de línea natural (aquella en la que el torero al torear respeta el viaje natural del toro, toreando al hilo, sin quebrarlo defensivamente). Un toreo practicado por toreros de escuela, hijos de toreros o formados al amparo de un maestro.



Apostura vestidos de corto de los toreros de Escuela: Lagartijo. Guerrita. Joselito

Es un toreo muy diferente al toreo de línea cambiada practicado por los toreros cuyo aprendizaje se ha efectuado en el campo, en las capeas o en las marismas, tales como el Espartero, Belmonte, Domingo Ortega o Paco Ojeda.
 


Los toreros que practican el toreo cambiado. Del campo a la plaza: Espartero, Belmonte y Domingo Ortega
Mientras los primeros (Lagartijo, Guerrita, Joselito, Chicuelo, Manolete) practican el toreo natural, de reunión, en redondo, cargando la suerte con los brazos; los segundos (El Espartero, Belmonte, Domingo Ortega), gustan de practicar el toreo cambiado, de expulsión, en ochos, cargando la suerte sobre las piernas.


Dos modos de torear radicalmente diferentes 

Son dos modos de torear radicalmente diferentes. No tienen nada que ver uno con el otro. Lo que vale en uno de ellos, no vale en el contrario. Entender esto es clave para poder entender la historia del toreo.

Pretender juzgar el toreo clásico de Manolete, desde el punto de vista del toreo cambiado, es injusto y erróneo y sólo se explica desde el dogmatismo más recalcitrante

De igual modo, pretender juzgar el toreo en redondo de nuestros días desde los modos del supuesto canon belmontista, propios del toreo cambiado y de expulsión (cruzado) es un un engaño.

Dicen que "el mejor aficionado es aquel al que más toreros le caben en la cabeza". Yo corregiría el aserto y señalaría que "el mejor aficionado es aquel al que más modos de torear le caben en la cabeza".

Sin entender el toreo de Manolete, no se puede entender el toreo de hoy


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