martes, 1 de abril de 2025

 

Anécdotas de la Historia del Toreo: Rafael Sánchez “El Pipo”.


20130727-181215.jpg

Rafael Sánchez “El Pipo ” fue uno de los personajes más conocidos en el mundo del toro. Apoderado de grandes figuras del toreo como Manuel Benítez “El Cordobés”, José Fuentes, Curro Vázquez o “Espartaco” padre, nunca se acostumbró a que éstos decidieran cambiar de aires y comenzar una nueva etapa.

No comprendía que diestros a los que había llevado hasta lo más alto del escalafón no le tuvieran el suficiente respeto y reconocimiento como para continuar a su lado.

Por Paco Uribe.

Así fue. Del Guerra a El Cordobés. El Pipo, Manolete y ‘El Mechas. Para quienes no han leído este libro, los invito a un corto viaje en el que hago un recuento de la historia y anécdotas de este genio y soñador nacido en Córdoba en 1912 que empezó su vida vendiendo gambas a matadores como Rafael Guerra (Guerrita) y Rafael Gómez (Machaquito).

Un día, El Guerra le preguntó: “a cómo el kilo de gambas?” a lo que respondió tímidamente : a 5 pesetas. Lo mira Machaquito y le responde que a ese precio tendría que volver a torear.

Un domingo salían dos grandes que eran devotos de la vírgen de los Faroles. Estaba un hombre pidiendo limosna, y El Guerra mete la mano en el bolsillo y se le cae una moneda al suelo y no la encuentra. Rafael MolinaLagartijo, le pregunta ,qué buscas? Dos pesetas que se me han caído. Lagartijo prendió fuego a un billete de cien y se los dio al Guerra,y le dice: a ver si las encuentras.

Cuenta El Pipo que Lagartijo fue el más generoso,todo lo repartía ya que no tuvo hijos. Por eso nació el dicho de que cuando alguien invita espléndidamente, se dice esto es una LAGARTIJA.

Las primeras experiencias de este extraordinario bohemio e insaciable genio de Tauro.

Dándose cuenta de un tentadero en la ganadería de Florentino Sotomayor , en Córdoba la Vieja, donde estarían El Guerra, Zurito, Antonio Cañero el famoso rejoneador, y Manolete como aficionado en sus primeros dias, y para que su padre lo dejara ir ya que se oponía a la afición de su hijo, le pidió que le llenara una cesta de mariscos y le prometió que la vendería toda.

Total, saltó la tapia,toreó como aficionado,los mariscos se los comieron los invitados y menudo lió con su padre……….regresó sin mariscos y sin “EL PARNÉ” para pagarlos.

La amistad con Manolete y el momento de la muerte en Linares.

Ya con la amistad del monstruo de Córdoba,asiste a su alternativa en Sevilla de manos de Manuel Jiménez Chicuelo como padrino, Rafael Vega de los Reyes Gitanillo de Triana como testigo, con un encierro de Tassara, ligando de esta forma una eterna amistad.

Una cómica y frívola anécdota del Pipo.

Estando con Cámara, apoderado de toda la vida de Manolete, se hallaba El Pipo en compañía de una bella morena y Manolete le pregunta: “cómo está la gachí?”. Fenomenal en la cama, contesta el Pipo y Manolete insinúa : cuando te canses de ella me la dejas que yo la apaño, con tan mala suerte que torea ese domingo en Valladolid y es corneado en el pené quedando en la clínica después de enviarle Manolete a la gachí 2 barreras para después ir a cenar, quedando sin tentar la becerra,y tapado dentro del burladero (la clínica).

El Pipo sigue a Manolete.

En el año 44 El Pipo sigue a Manolete por toda España, y se convierte en el seguidor número uno del monstruo Manuel Rodríguez. Lo ve en 73 corrida.

El magnetismo del Califa llega al colmo de lo inesperado una tarde en la plaza de Linares,- narra en su libro Rafael Sánchez el Pipo-, que esa fue una de las únicas tardes que no lo vio torear.

Esa mañana del fatídico día estando Rafael Sánchez en la cervecería tropical en la calle de Alcalá, en Madrid, se encuentra con el crítico Antonio Bellón que de paso iba a recoger a Cámara y le invita a que suba al coche.

El Pipo desiste sin saber que su ídolo caminaba hacia la muerte.

Pasa algo muy extraño. El Pipo se levanta después de la siesta y exclama : He soñado que han corneado a Manuel,y momentos después entrando a la cervecería Tropical le avisan de la cornada de Manolete y salen a buscar al Doctor Jiménez Guinea a quien localizan en el Escorial.

Llegan a Linares, se reúne Jiménez Guinea con los Drs. Garrido y Tamanes que se oponen a otra transfusión.

Manolete ve entrar al Pipo, tal vez preguntándose,y qué hace este que no estuvo en la corrida, a qué habrá venido. Manolote le pide un cigarrillo a su primo Cantimplas,y pronuncia la dolorosa frase; No siento la pierna.

En ese momento el Dr Jiménez Guinea hace una pequeña incisión en la muñeca al diestro agonizante y le pide que cierre los ojos.

Manolete le dice que los tiene cerrados,se agarra de la cama y exclama: ” Que disgusto le voy a dar a mi madre ” y fallece.

Las distintas épocas y El Cordobés.

Uno de los pocos taurinos que vivió profundamente las diferentes épocas y transiciones de la evolución de la fiesta pasando por el proceso cartesiano del Gallo para continuar con los iconoclastas empezando por Belmonte hasta llegar a su ídolo Manolete.

Evolucionó el Pipo en sus conocimientos taurinos viviendo paralelamente las épocas de figuras como Belmonte y Domingo Ortega , tiempos en que se empieza a torear con los brazos,y que perfecciona Manolete pegando pases uno detrás de otro, es decir, ligando,y pisando terrenos diferentes,pasando por la inclusión del peto y la transformación del toro con movilidad ,al toro que se torea en las cercanías,ese toro moderno , de mucho peso y cada vez hecho un marmolillo porque tiene menos movilidad.

Las Escuelas.

En sus tertulias expresaba El Pipo que la única Escuela que determinaba la esencia pura del toreo, eran el valor y el arte, no importaba de donde viniera, si de lo rondeño o la Castellana,o de la que se inventó El Cordobés, la heterodoxa, la de la publicidad moviendo despachos y sometiendo a las empresas con el slogan de “cita con la muerte” o “aprendiendo a morir”.

La única muerte del Pipo, la estocada final, fue la de la traición,la de su propia creación, el Cordobés, que fue creado como Dios. El Pipo lo creó de la nada y El Cordobés. 

Otra anécdota del Pipo.

Corría el año 1970 cuando “El Pipo” y Curro Vázquez se encontraban alojados en un hotel de México. El diestro de Linares había decidido dar por finalizada su relación de apoderamiento con Rafael, decisión que le comunicó en aquel mismo lugar.

El Pipo”, presa de la decepción y el despecho, no dudó en acudir hasta la cafetería del hotel, donde tomó más copas de las recomendables. Ebrio, quizá demasiado, subió hasta la habitación del toreo, se colocó frente al espejo y sacó una pistola del bolsillo.

Curro Vázquez, completamente atónito, observaba las lamentaciones de su apoderado, que no paraba de repetir ¡Qué pena, Pipo, qué pena! ¡Otro torero que se te va después de haberlo encumbrado! Mientras lloraba amargamente miraba de reojo a su torero para ver si la escenificación surgía el efecto esperado.

Finalmente no hubo víctimas que lamentar pues la pistola de “El Pipo” no tenía balas.

Lejos de suicidarse Rafael Sánchez “El Pipo” falleció el día 15 de noviembre de 1987 a consecuencia de una hepatopatía crónica.


20130727-181115.jpg

lunes, 24 de marzo de 2025

 

El ultimo paseillo de Manuel García «Palmeño»




Entre 1960 y principios de los 70, Córdoba contó en los ruedos con los matadores de toros José María Montilla, «Palmeño», «Zurito», «El Pireo», «El Puri»,  Antonio Sánchez Fuentes, Fernando Tortosa, «El Hencho», «El Barquillero», Manuel Rodríguez, Pedrín Benjumea, Antonio José Galán, «El Yiyo» (de Priego) y algunos otros más de alternativa testimonial . Señalo los anteriores nombres, muchos de ellos señeros en el toreo, para que se valore lo que suponía destacar como torero en nuestra tierra en el periodo señalado.

Pero si era grande la competencia en esos años 60 en el toreo cordobés, en el ámbito nacional existían más figuras que en ninguna otra época. Figuras de la talla de Antonio  Bienvenida, Antonio Ordoñez, Julio Aparicio, «El Litri», Manolo Vázquez, Gregorio Sánchez,  Jaime Ostos, »Pedrés», «Chamaco», Curro Romero, Rafael de Paula, «Miguelin», «Mondeño», Diego Puerta, Paco Camino, «El Viti», Andrés Vázquez, José Fuentes, Palomo Linares…

«Palmeño» inició su carrera de matador de toros encontrándose  cada tarde con los diestros antes citados, logrando imponerse hasta coronar su primera temporada con 60 corridas de toros, situándose entre los cinco primeros del escalafón. Parecido nivel mantuvo en la temporada siguiente, para después declinar, en parte debido a las cornadas.

Tenía «Palmeño» un  estilo más rondeño que cordobés, de pierna adelante, sobrio pero con gran clase, y pasándose los toros muy cerca, destacando como capotero hondo y como estoqueador  contundente.

Pero  a pesar de sus cualidades, en Córdoba  apenas se ha recordado a «Palmeño» a lo largo de los años transcurridos desde su retirada a la actualidad. Ello se debió a que apenas  registra su historia efemérides en plazas cordobesas, y también al hecho de establecerse y fundar su familia en Ecija, ciudad que le acogió con cariño  hasta su muerte, de la que apenas salía, viéndosele escasamente en los ambientes taurinos cordobeses.

Hombre muy sencillo y bondadoso, rehuyó «Palmeño» de todo relumbrón, y sólo recuerdo verle por Córdoba en actos taurinos  en dos ocasiones: en la reinauguración del Museo Taurino, siempre junto a su amigo y paisano Manuel Benítez  y después, con motivo de su participación  en el Pregón Taurino de la Feria de Córdoba de 2017, celebrado en honor de «Manolete».

Para localizar a «Palmeño» conté con Antonio Domínguez, aficionado de Palma del Río que nunca había perdido el trato con su paisano. Y así pude explicarle al maestro que el Pregón consistiría en una docena de brindis a «Manolete», pronunciados en el Salón Liceo del Real Círculo de la Amistad de Córdoba por otros tantos matadores de toros cordobeses. «Palmeño» me dijo que no se encontraba muy bien, pero que tenía mucho interés en honrar a Manolete,  dependiendo su presencia de la evolución de su salud. Y a partir de ahí, tuve ocasión de conocer sus extraordinarias cualidades humanas y su casta torera . Pero la víspera del Pregón me llamó Antonio Domínguez para decirme que el maestro «Palmeño» estaba en un hospital de Sevilla. Lo llamé para darle las gracias por su  intención de participar en el acto y desearle una rápida recuperación . Me respondió el maestro con tono risueño : «Tengo los dos brazos doloridos, pero no te preocupes: mañana a las ocho  estaré en el patio de cuadrillas».

Córdoba, Salón Liceo del Real Circulo de la Amistad, Pregón Taurino 2017. Centenario de «Manolete», «Palmeño» en el centro de la imagen. De izquierda a derecha: Lolo Vázquez, José María Portillo,  Juan Lamarca (Pregonero) «Parrita», «El Puri», Fernando Tortosa, «El Pireo», Federico Roca, José María Montilla, Gabriel «Zurito», «El Garbanzo», Rafael «Chiquilín» y Enrique Reyes Mendoza.

Y en el Círculo de la Amistad estuvo a la hora en punto, trasladado por su hijo Manuel. Y pudo reunirse con matadores de toros cordobeses de su época, y luego, formados en ternas, cruzaron el Salón Liceo, lleno de público que los ovacionaba y a los sones del pasodoble «Manolete» interpretado por  la banda de la Plaza de Toros. E iba el maestro «Palmeño» con la chaqueta echada sobre los hombros, porque no podía entrar los brazos en ella, pero «Palmeño» se sentía el más torero de todos.

 Con un recuerdo para su esposa Loia y para sus hijo Manuel y sus hermanas.


José María Portillo Fabra

Presidente de la Tertulia «El Castoreño» del Real Círculo de la Amistad

José Luis Cuevas

Fotografías, Maquetador y Montaje: 


ORLA DE DOMINGO ECHEVARRÍA



 


viernes, 21 de marzo de 2025

 LOS PRIMEROS PASOS DE LA ANDADURA TAURINA DE:

MANUEL BENÍTEZ PÉREZ “EL CORDOBÉS” 
 


Por Francisco Bravo Antibón 



José Luis Cuevas
Maquetador y Montaje




Releyendo la historia taurina de nuestro paisano El Cordobés, hemos tenido la oportunidad de contrastar los datos en ella contenidos, a más de cincuenta años de los acontecimientos, lo que nos ha facilitado el hecho de conseguir la lectura de crónicas, la facilidad de contrastar y cruzar fechas y sobre todo agilizar el contacto con personas que pueden confirmar o desmentir situaciones que en aras de la inmediatez, no se contrastaron. De cualquier forma, en el periodo que abarca esa primera etapa, los errores no pasan de veniales... Por mi parte, he puesto a este trabajo un punto final en la temporada del sesenta, reservando el punto y seguido para la historia, sabedor de que a partir de 1960, existe una extensa y fidedigna bibliografía, en la que beber confiadamente.



Manuel Benítez Pérez, nació en Palma del Río (Córdoba), el 4 de Mayo de 1936. Época especialmente complicada, sobre todo por la inminente guerra civil, que tuvieron la desgracia de soportar los españoles, y por extensión a Manuel Benítez, en primer lugar como niño, al que le faltó el acento del periodo infantil y en segundo lugar, por la precariedad de medios económicos, que sufrieron familias humildes como la suya.
Con apenas dos años de edad, quedó huérfano; fallecieron sus padres: José Benítez Méndez, conocido por El Renco y Ángeles Pérez Regal. En tan triste circunstancia, la hermana mayor - Ángeles -, se responsabiliza del problema y mantiene de la mejor forma posible, la existencia del núcleo familiar, roto por los cuatro costados: la orfandad, la guerra fraticida, la ausencia de patrimonio y en consecuencia, el hambre sin paliativos. Inician, por lo tanto, los hermanos Ángeles, Encarna, Carmela, José y el pequeño Manuel, una lucha intensa y extensa, cuando menos para subsistir. 

LAS PRIMERAS CAPEAS

Dando un salto, de bastantes años, en la historia nada fácil del personaje que nos ocupa, y en aras de hacer constar de forma más notoria, los pasajes que tuvieran que ver algo con el perfil taurino, nos trasladamos a Madrid y allí nos encontramos a Manolo trabajando de albañil, con ajustes temporales, que le permitían conseguir algún dinerillo para el sustento y para alargarse a los alrededores de Madrid, en busca de capeas. 



En la capital de España residían ya sus hermanas Encarna y Carmela, casadas con Juan Antonio Insúa y Manuel Montes. De todas formas, las relaciones familiares, entre los dos matrimonios y el joven Renco no fueron muy fluidas, habida cuenta de que el aspirante a torero, prefería volar por su cuenta, sin demasiadas ataduras. 

AÑOS: 1954-1955 y 1956

Inicia el camino serio, a varios años del triunfo definitivo. Está documentado que El Renco, como así se le conocía entonces, se arrojó al ruedo -1954- en el coso de Aranjuez , durante la lidia del tercer novillo. También, había saltado y probado suerte
en Almería y en Los Tejares de Córdoba. Son sus primeros escarceos en festejos taurinos con público.
Enfiló su particular trayectoria, buscando capeas en pueblos, y tientas en algunas ganaderías, y si fallaban estas “faenas” puntuales, entonces, la luna y su amigo Horrillo, le echaban un cable en la plaza de toros de la noche, con los grillos como testigos, y los ojos expectantes del compañero de andanzas. La hazaña para éllos estaba en apartar, para luego torear, alguna vaca o algún novillo... Hazaña, tan arriesgada y comprometida como prohibida. De cualquier forma, el hatillo torero, les acompañaba siempre, y lo desataron en muchas circunstancias y localidades, tales como: Palma del Río, Peñaflor, Lora del Río… 



AÑOS: 1957-1958
Da un paso más serio y ambicioso, cuando el 28 de abril de 1957, salta de espontáneo al ruedo de la Monumental de las Ventas. Sin administrar un solo pase decoroso, y desecho por la paliza que le propinó el morlaco de Escudero Calvo, es detenido y llevado a comisaría. Las quinientas pesetas de multa, las abonó su entonces jefe laboral y bisoño apoderado: Luís López López.
En 1957 se ajusta por primera vez un terno de luces, sin muchas luces por su repetido uso, al ser de alquiler. Era un festejo menor, pero ya con cierto grado de seriedad, que se celebró el 16 de agosto de 1957 en Roa de Aranda (Burgos), localidad a la que algunos documentalistas confunden en sus trabajos, con la plaza de Aranda del Duero). Circunstancia que amablemente me aclaró Patricia, responsable de la Oficina de Turismo de Roa. Hizo las gestiones pertinentes, y logró documentación e imágenes cedidas por el gran aficionado señor José A. Portillo Garay. Pues bien, dicho esto, volvemos a la cuestión: Manuel Benítez fue acomodado en el cartel como sobresaliente del rejoneador, pero no tuvo suerte y no pudo dar cumplida cuenta de un sueño tan anhelado; porque al caballero rejoneador, le salió todo tan redondo, que no precisó del concurso del sobresaliente. El cartel en cuestión estuvo formado por el rejoneador Mariano Cristóbal, y los novilleros Sánchez Jiménez y Ángel Carmona; Manuel Benítez El Renco, efectivamente fue el sobresaliente de Mariano Cristóbal.
En 1979, el comentarista Pepe Luís en una publicación de Roa, recordaba este momento:
…”Toreaban aquella tarde en Roa, los novilleros Sánchez Jiménez y Angel Carmona; prologaba el festejo, el rejoneador Marianito Cristóbal - hoy será don Mariano-. En letra menuda se anunciaba el nombre y el apodo del sobresaliente del caballero Cristóbal: Manuel Benítez “El Renco”. El centauro, tuvo la buena fortuna – mala para el aspirante a novillero -, de pasaportar a su enemigo de un certero rejonazo, lo que privó a Manuel de intervenir”…
Para no pasar inadvertido, solicitó, y al parecer consiguió, permiso de Sánchez Jiménez y Ángel Carmona, con el fin de realizar en sus novillos, al menos un quite.
La temporada de 1958 la pasa prácticamente en blanco, sin nada serio que comentar. 

AÑO: 1959
Sin embargo, el señor López - tozudo él- negoció como empresario, el coso de Talavera de la Reina, para que de una vez, pudiera hacer el paseíllo con total garantía.
Y así fue, Manuel Benítez (en esta ocasión El Palmeño) se enfunda de nuevo el terno y se presenta el día 16 de Agosto de 1959 en la mencionada plaza, acompañado por Carlos Barroso Medina de Cardiel de los Montes (Toledo). El ganado fue de Mariano García de Lora de Madrid. Parcialmente, transcribimos de LA VOZ DE TALAVERA, la crónica de la actuación referida a nuestro paisano:




“…El pasado domingo16 de agosto de 1959, se celebró en el coso taurino de nuestra ciudad, una gran novillada… que fue pródiga en incidentes: se lidiaron novillos de la ganadería madrileña de don Mariano García de Lora…/…
Manuel Benítez “El Palmeño”, tuvo una actuación que podemos certificar de desconcertante, por lo que hemos de verle otra vez, como diría Curro Meloja, para poder juzgar. Al abrirse de capa en su primero, lo derriba el novillo, pero no se arredra por ello, cita de nuevo y saca unas verónicas de solera, insiste y lo vuelve a derribar el novillo que le rasga la taleguilla…/… Con la muleta “El Palmeño” torea con un valor temerario, saliendo trompicado varias veces. Al matar, no sabe salirse, y se queda siempre en los pitones. Después de dos pinchazos, clava todo el acero y descabella al primer intento. Gran ovación.
Al que cerró plaza lo toreó por verónicas, chicuelitas y una especie de gaoneras, a lo loco, que eso decían en los tendidos aplaudiéndole frenéticamente. Quita las banderillas a los subalternos y rompe los palos por la mitad, se va con las cortas al novillo, cita de rodillas y clava un palo, y uno sólo también, en los dos pares más que intentó clavar con más voluntad que acierto. Con la muleta lo intentó todo, por alto, de pecho, naturales con desplante final y manoletinas, con empujones por parte del novillo, todo ello con un valor extraordinario. No estoqueó con acierto, ni tampoco finiquitó con eficacia el puntillero. No obstante oyó una gran ovación que arreció enormemente, cuando se retiraban los matadores por el centro del ruedo”…,
“Charro”, el cronista taurino de dicha publicación, resumió en un cuarteto la labor de Manuel:
Por su valor temerario,
y si pone tanto empeño,
un torero extraordinario
sin duda, será El Palmeño

Poco después, el 13 de septiembre de 1959 en Loeches (Madrid), fue corneado por un novillo. En el mismo festejo resultó gravemente herido su amigo y compañero de terna: Manuel Gómez Aller, quien debido a la extrema gravedad de la herida que le infirió el morlaco, falleció esa misma noche en el Hospital General madrileño. Manolo, en la cama contigua, vivió minuto a minuto tan dramática secuencia. Tras permanecer un mes en el citado hospital, reapareció en Torre de la Alameda, donde también resultó cogido y con el brazo fracturado. 

LUÍS LÓPEZ, DON CELES, Y RAFAEL SÁNCHEZ “EL PIPO” 


Por ese orden, fueron los mentores del joven Benítez, en primer lugar lo encaminó Luís López, quien luchó lo indecible por su protegido, apoyado por los contactos taurinos que como aficionado tenía y a la sombra poco después de don Celes, un taurino importante por la España del centro, amigo de sus amigos y perfecto ensamble entre él y el siguiente apoderado del futuro califa, el hombre que con más
entusiasmo y visión de futuro, encumbró a Manuel; naturalmente estamos refiriéndonos a Rafael Sánchez Ortiz El Pipo.
El torero cordobés no acababa de romper como tal, ni tampoco dejaba de buscar a la fortuna vestida de luces… Pero todo en la vida, cuando se persigue con ahínco, al final suele pasar que la luz que nos guía, nos dirige acertadamente hacia el fin deseado. En este caso la luz la empuñaba con fe, el mencionado Rafael Sánchez El Pipo. Ambos tuvieron la suerte de cruzarse en el camino, y juntos formaron la pareja triunfadora que muchos hemos conocido.
El nuevo apoderado, el hombre de confianza, el creador de un mito importante para la tauromaquia, se volcó con el torero, entregándose en cuerpo y alma. Hasta el punto de que puso en el empeño, todos sus ahorros y palante…En cuanto a la otra parte, “el Benítez” renunció a su integridad física y se dejó coger…
Lo primero que hizo El Pipo fue rebautizarle, exigió que en los carteles figurase el apodo magnífico, oportuno y majestuoso de: El Cordobés. 

           Fotos Del  Club Taurino el Cordobés  de Puerta Nueva

El presidente del Club José Cuevas Ojeda y el titular de la misma 
Manuel Benítez "El Cordobés"


                El Club, un día de convivencia en la Hacienda, Cuevas y el Cordobés y peñistas
José Cuevas Le pone una insignia a su torero

Inicia una etapa repleta de incertidumbres, pero con un fin y una meta irrenunciables: llegar a lo más alto. Suponía pensar en cómo acceder a lo máximo con bagaje mínimo. Ambos, apoderado y torero negociarían las dificultades con la mejor de las sonrisas. Rafael aportaría su ingenio y Manolo las ganas y su aversión a no ser…
El 15 de mayo de 1960, se presenta en Córdoba sin caballos, integrado en el siguiente cartel: 

EDMUNDO JUÁREZ “EL ARGENTINO”
MANUEL BENÍTEZ PÉREZ DE PALMA DEL RÍO
RAMÓN MONTERO DE VENEZUELA
NOVILLOS DE FRANCISCO AMIÁN COSTI 

El diestro de Palma, figuró en tarde tan crucial, tanto sólo con el nombre y los apellidos, sin más sobrenombre.
Demostró tanta ilusión por ese su primer paseíllo en el coso de “Los Tejares” de Córdoba, que se había enfundado el terno de luces, dos horas antes…”pa no andar con prisas”…El resultado de esta presentación, fue la salida a hombros, tras cortar una oreja a cada novillo, y una crónica de lujo que firmó José Luis de Córdoba: La tila por las nubes. 

EN SU PUEBLO NATAL 

En el mismo mes de mayo del sesenta, actúa en su pueblo natal en tres ocasiones, el 21 de mayo, el domingo 22 y el 26 de mayo. De las dos primeras tengo las crónicas aparecidas en la revista GUADALGENIL (Rincón taurino) y en lo que respecta al día 26, figura el festejo en un cartel editado al efecto. En los tres programas, Manuel Benítez, usa el apodo que hereda de su padre: El Renco. Si bien, a partir de la segunda actuación en Córdoba, su apoderado Rafael Sánchez Pipo, empezó a utilizar el sobrenombre de Manuel el Cordobés y seguidamente: El Cordobés. No obstante, también leemos en algunos carteles: El Ciclón de Palma del Río, El Rey del Valor y sólo en la novillada de Talavera anteriormente citada (16-8-1959) aparece como El Palmeño.
De sus actuaciones en Palma del Río, trasladamos unas líneas de las crónicas aparecidas en “Guadalgenil”: 












…”Primera novillada de feria: Sábado 21 a las seis de la tarde. El cartel lo componen, con el que había de matar dos novillos (Manuel Benítez), Manuel Rodríguez de Lora del Río, Pedro Heredia de Albacete y José Lupión de Algeciras. El ganado en conjunto bueno y bien presentado, aunque desigual en peso. Cuatro novillos de la vacada de don Francisco Amián y uno de don José de la Cova. Cinco en total; dos, como hemos dicho, para “El Renco”y uno para cada uno de los restantes.
“El Renco” en su primero tras una faena aclamada continuamente, logra las dos orejas y el rabo. En el segundo repite otra singular faena, arropado por un público entregado y logra de nuevo las dos orejas y el rabo del novillo….”
“…Con el mismo llenazo que el día anterior se celebró el segundo festejo –domingo 22-, lidiándose seis novillos de la ganadería de Cid Calonge, de Sevilla, bastante bravos, para Antonio Martín Trujillo de Lora del Río, “El Renco” y Manuel Rodríguez, quién conjuntamente con nuestro paisano también resultó triunfador.”

En esta ocasión El Renco obtuvo las dos orejas de su primero y ovacionada vuelta en el segundo. La faena fue del agrado del público, pero no estuvo certero con el estoque.
La segunda intervención de Manolo en Los Tejares de Córdoba, tuvo lugar el 4 de junio del susodicho 1960, lidiando novillos de José de la Cova Benjumea. Le acompañaban en el cartel: Antonio Martín Trujillo y Manuel Rodríguez. 


COGIDA EN ECIJA -1960
Entre la segunda y tercera intervención en Córdoba, resultó cogido y herido en la plaza de Ecija, el 18 de julio. La edición andaluza del ABC, comenta así lo sucedido:
…”Écija. Novillos de Martín Carmona. Manuel Rodríguez, silencio en su primero y oreja en el otro. Al que mató por cogida de Manuel Benítez “El Cordobés”, aplaudido. Manuel Benítez “El Cordobés”, al intentar poner el tercer par de banderillas, fue cogido aparatosamente, pasando a la enfermería. Lozano en su primero gran ovación y petición de oreja. En el que sustituyó a “El Cordobés”, oreja y petición. En el último, ovación.”… 

DE VUELTA A LOS TEJARES…
Siguiendo el hilo de Los Tejares, el tercer paseíllo en dicho ruedo, naturalmente de 1960, tuvo lugar el 31 de julio. La plaza la tenía subarrendada a Escriche, el conocido ganadero y empresario Higinio Luís Severino. Este despierto organizador, montó una novillada mixta en Córdoba, con su propio ganado, para los novilleros: Manuel Rodríguez, Paco Raigón y Manuel Benítez El Cordobés, quien lidió y estoqueó dos de los novillos menos cuajados, sin el concurso de los varilargueros. 

Repite, -cuarta actuación- el 7 de agosto con el cartel de “no hay billetes”, en una novillada sin picadores, con un formato singular. Se jugaron cinco novillos de Álvaro Domecq, de los cuales uno rejoneó Cándido López Chaves y los cuatro restantes para el ídolo del momento: Manuel Benítez. La crónica del festejo fue la siguiente:
…”Cuatro novillos de don Alvaro Domecq. A la mitad de la corrida intervino el rejoneador Cándido López Chaves, que fue muy aplaudido. “El Cordobés” en su primero gran ovación y vuelta. En su segundo, gran ovación, una oreja y dos vueltas. En el tercero, petición de oreja y en que cierra plaza, gran ovación, petición de oreja y salida a hombros.”…
Volvemos al coso de Palma del Río, recordando, que repite en ese ruedo, el 24, 25 y 26 de agosto sin caballos y el 28 que debuta con caballos. El primer día lidia novillos de Torrestrella, para Manuel Rodríguez y Manuel El Cordobés (ya se hace llamar así en esta serie de corridas); el segundo día, novillos de María Isabel Ibarra de Domecq, con Antonio Escobar, y el tercero, se estoquean ejemplares del Marqués de Domecq y Hermanos, para Manuel El Cordobés, sin más acompañante, y que la astucia comercial, hace que el diestro llame la atención desde el mismo cartel, con un destacado: ¡Sólo ante el peligro!...
Y como postre de la feria y fiestas de la ciudad palmeña, es decir, el previsto día 28 de agosto de 1960, Manuel se presenta con caballos en Palma como único espada, estoqueando tres astados de Juan Pedro Domecq. Abrió plaza el caballero rejoneador don Álvaro Domecq (hijo). 

POZOBLANCO

Pozoblanco lo recibe en su feria como un espectáculo irrepetible. En concreto se presenta el 24 de septiembre; en un mano a mano con Rafael Montero Rafaelete y la actuación de la rejoneadora Gina María que lidió un novillo. Las reses procedían de la ganadería de Higinio Luís Severino, empresario que también fue el encargado de organizar los festejos de la feria en honor de Nuestra Señora de las Mercedes.
Repitió dos días después, el día 27, junto a los diestros: Rafaelete y El Terremoto de Málaga. Tanta fue la expectación, que el historiador Manuel Moreno Valero, hizo en su crónica el siguiente comentario: …”se produjo tal lleno, que el callejón se encontraba abarrotado y el tendido a tope, hasta el punto de que la banda de música no pudo encontrar acomodo”… 

DE NUEVO AL COSO DE LOS TEJARES

El 16 de octubre pisa de nuevo, por quinta vez, el coso de Los Tejares, acompañado por Paco Raigón y Rafael Cruz Conde González, lidiándose un encierro de Manuel Sánchez Cobaleda. Por primera vez, actúa con picadores ante los cordobeses de la capital.
Y el 30 del mismo mes, los aficionados tienen la oportunidad de aplaudirle (sexta ocasión que pisa Los Tejares) en el festival a beneficio de la Campaña de Navidad e Invierno. En esta ocasión el ganado corresponde a tres ganaderías: Germán Gervás, Flores Albarrán y Félix Moreno. Ejemplares que estoquearon: Alfonso Gómez Ramiro, Rafael Montero Rafaelete, Manolín Sánchez Saco, Pedrín Castro, Paco Raigón y Manuel Benítez El Cordobés.
Y poco después, cruza por séptima vez en el mismo año, el ruedo de Córdoba. Fue el 13 de noviembre, interviniendo en el segundo festival benéfico de la “Operación Ladrillo”, que organizaba el sacerdote del barrio del Naranjo: don Agustín Molina Ruíz. Alternó, el diestro de Córdoba con Enrique Vera. Se lidió ganado de Víctor y Marín y Francisco Amián.
Desde este punto en adelante, El Cordobés se enfrenta descaradamente, a la ortodoxia de la tauromaquia de todos los tiempos, a la que se asoma y se integra el quinto califa, de forma rotunda, relevante y triunfal. Escribe con su muleta, unos capítulos discutidos, aplaudidos, ensalzados, vituperados, pero sin ninguna duda, densos y macizos de emociones, de anécdotas, de triunfos, de situaciones únicas, como bien conocen los aficionados taurinos en general. Su espectacular quehacer taurino, lo culmina Córdoba y El Cordobés, celebrando su reconocimiento como quinto califa del toreo de nuestra tierra, - octubre de 2002-. Honor compartido con “Lagartijo”, “Guerrita”, “Machaquito” y “Manolete” ¡ahí es nada!…